Dime qué consumes y te diré quién eres.
Seamos honestos: la miseria cultural que consumimos no es un accidente, es un espejo. Y lo que refleja no es bonito. Cada vez que damos clic a un video mediocre, cada vez que compartimos a un ignorante por “risa” o por morbo, estamos confirmando que el problema no son ellos… somos nosotros.
Algunos régimenes no tienen que esforzarse demasiado: solo necesitan sembrar ignorancia y esperar a que floreciera la vulgaridad. Hoy, los frutos están a la vista. Figuras sin valores, sin educación y sin visión llenan las pantallas porque a la sociedad le basta con ruido, escándalo y distracción barata.
Y no solo eso: hemos llegado al punto en que la chabacanería se celebra, la decencia se ridiculiza y la inteligencia parece una amenaza. Así de bajo hemos caído.
Mientras tanto, los grandes hipócritas del espectáculo político y social juegan a ser “antiimperialistas”, pero vuelan encantados al imperio que critican, gastan dólares con gusto y hacen negocios a la sombra de aquello que dicen …Más
Ha pasado mucho tiempo y aun recogemos el fruto de lo que Cosecha nuestro Silencio y Aceptación,
En la entrevista que le hicieron a la hija de Billy Graham, en el Early Show, Jane Clayson le preguntó: ¿Cómo pudo Dios permitir que sucediera esto?, refiriéndose a los ataques del 11 de septiembre.