Nacida en el seno de una familia católica albanesa, la profunda religiosidad de su madre despertó en Agnes la vocación de misionera a los doce años. Siendo aún una niña ingresó en la Congregación Mariana de las Hijas de María, donde inició su actividad de asistencia a los necesitados. Conmovida por las crónicas de un misionero cristiano en Bengala, a los dieciocho años abandonó para siempre su ciudad natal y viajó hasta Dublín para profesar en la Congregación de Nuestra Señora de Loreto. Como quería ser misionera en la India, embarcó hacia Bengala, donde cursó estudios de magisterio y eligió el nombre de Teresa para profesar.
Sí, Rezo por el Papa, porque tiene una gran misión, para que el Señor le defienda del verdadero enemigo. Le de discernimiento en todas las situaciones y esté por mucho tiempo con nosotros.
Sí, Rezo por el Papa, porque tiene una gran misión, para que el Señor le defienda del verdadero enemigo. Le de discernimiento en todas las situaciones y esté por mucho tiempo con nosotros.
Señor, te damos gracias por tener al Papa Francisco al frente de Tu Santa Iglesia. Ilumina Señor su camino para que a través de sus palabras y su ejemplo nos acerquemos cada día más a ti. Te rogamos que le protejas y le cuides, que nos permitas tenerle entre nosotros por muchos años. Amén.
Oremos porque el Espíritu Santo nos guíe en la voluntad de crear un verdadero progreso basado en el amor y en el respeto mutuo. Que seamos, Seño, más abiertos en el corazón y que miremos más hacia los demás, y lo que a los demás les hace falta y necesitan.
Que no impongamos nuestra libertad a nadie, antes bien, que hagamos partícipes a todos de tu Paz en nosotros. Que el Señor mi Dios ayude al papa Francisco a seguir adelante de la iglesia católica y seguir siendo el guía para el mundo y podamos llegar todos a la salvación eterna, amén
Es Cristo que Pasa Homilía pronunciada el 4–V–1957 María edifica continuamente la Iglesia, la aúna, la mantiene compacta. Es difícil tener una auténtica devoción a la Virgen, y no sentirse más vinculados a los demás miembros del Cuerpo Místico, más unidos también a su cabeza visible, el Papa. Por eso me gusta repetir: omnes cum Petro ad Iesum per Mariam!, ¡todos, con Pedro, a Jesús por María! Y, al reconocernos parte de la Iglesia e invitados a sentirnos hermanos en la fe, descubrimos con mayor hondura la fraternidad que nos une a la humanidad entera: porque la Iglesia ha sido enviada por Cristo a todas las gentes y a todos los pueblos.
Conversaciones con Mons. Escrivá de Balaguer Pregunta: Desde 1946 fijó usted su residencia en Roma. ¿Qué rasgos de los Pontífices que ha tratado destacan en su recuerdo? (Entrevista realizada por Jacques Guilleme–Brulon. Publicada en Le Figaro (París), el 16–V–1966.)
Para mí, después de la Trinidad Santísima y de nuestra Madre la Virgen, en la Jerarquía del amor, viene el Papa. No puedo olvidar que fue S.S. Pío XII quien aprobó el Opus Dei, cuando este camino de espiritualidad parecía a más de uno una herejía como tampoco se me olvida que las primeras palabras de cariño y afecto que recibí en Roma, en 1946, me las dijo el entonces Mons. Montini.
Tengo también muy grabado el encanto afable y paterno de Juan XXIII, todas las veces que tuve ocasión de visitarle. Una vez le dije: "en nuestra Obra siempre han encontrado todos los hombres, católicos o no, un lugar amable: no he aprendido el ecumenismo de Su Santidad..." Y el Santo Padre Juan se reía, emocionado. ¿Qué quiere que le diga? Siempre los Romanos Pontífices, todos, han tenido con el Opus Dei comprensión y cariño.