es.news

Cardenal Burke: Es posible que los Padres conciliares no hubieran aprobado el Novus Ordo de 1969
«Es evidente que se puede ser plenamente católico y, al mismo tiempo, vivir la vida sacramental según los libros de 1962. Es absolutamente inaceptable afirmar lo contrario», declaró el cardenal Raymond Leo Burke a los organizadores de la peregrinación de Chartres «Notre-Dame de Chrétienté» en un vídeo publicado el 14 de julio en YouTube.com.
Y añadió: «La liturgia según el usus antiquior del rito romano es un tesoro inestimable de la Iglesia que debe preservarse y atesorarse, ya que está íntimamente ligada a la propia identidad de la Iglesia católica romana».
El cardenal Burke argumentó que el rito romano ha demostrado ser un poderoso instrumento de evangelización: «Es evidente que esta liturgia es misionera», afirmó. «Esto se aprecia en sus frutos tanto hoy como en siglos pasados, ya que atrae por su sentido de lo sagrado y de la trascendencia».
Añadió que esto es «especialmente evidente …Más

5522
steack compartió esto

Mons. AGUER sobre la missa moderna : "Ése y otros descalabros doctrinales, morales y disciplinares vaciaron los seminarios, y los conventos; desencadenaron masivas deserciones en el clero y en la vida religiosa, y desataron una sangría en la Iglesia"

194
steack

Mons. Aguer :
"De cara a Dios, arraigados en Cristo,
sobre la Tradición y la Ortodoxia.

El siempre recordado Papa Benedicto XVI –al que, muy posiblemente, alguna vez se lo declare Doctor de la Iglesia-, en su motu proprio Summorum Pontificum, del 7 de julio de 2007, sobre los dos usos del único rito romano, en su forma ordinaria y extraordinaria, buscó liberalizar el rezo de la Misa llamada “tradicional”, “tridentina”, “de San Pío V”, o “de siempre”. Y lo hizo con el fin de contribuir a la pax litúrgica, y ante el respeto debido por su uso venerable y antiguo. De tal modo, cualquier sacerdote podía celebrar la “Misa en latín”; sin necesidad de permisos especiales, y a cubierto de ideológicas represalias de ciertos obispos.
En la carta al episcopado mundial, que acompañó el motu proprio, el Pontífice destacó que lo que para las generaciones anteriores era sagrado, también para nosotros permanece sagrado y grande y no puede ser improvisamente totalmente prohibido o incluso perjudicial. Solo Dios sabe cuánto ha sufrido el Papa alemán, cuando 14 años después, el 16 de julio de 2021, su sucesor en el Pontificado derogó de un plumazo aquella normativa; e impuso restricciones draconianas al vetus ordo. Algo de ese padecimiento ha sido revelado, en estas horas, por quien fuera su fiel secretario personal, monseñor Georg Gänswein.
Traditiones custodes, de hace un lustro, lejos de cerrar heridas, las profundizó. Y contrariamente a lo perseguido por su impulsor, contribuyó a un incremento –especialmente entre los más jóvenes- en el interés por la Tradición y la Ortodoxia. Hoy buena parte de las conversiones se dan entre quienes prefieren el uso antiguo. Y la trasmisión de la fe, en importante medida, ya no es de padres a hijos, sino de jóvenes a jóvenes. Recuerdo, aquí, lo que he dicho en tantas ocasiones: fui ordenado sacerdote, en 1972, según el novus ordo; y jamás celebré en la forma extraordinaria.
El Misterio, indudablemente, sigue enamorando. Y ante un mundo de relaciones líquidas, ahogado en el vacío y la deshumanización; y que, con arrogancia, afirma vivir en la posverdad, el poshumanismo, y el poscristianismo, Cristo, el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6), vuelve por todos sus fueros. Y muestra que, por Él, de cara al Padre, en el Espíritu Santo, la propia existencia encuentra todo su sentido; con vistas al mejor Futuro. Resuena vigorosamente, así, la exhortación paulina a los Colosenses: Arraigados y edificados en Cristo, apoyados en la fe que les fue enseñada (Col 2, 7). Se trata, entonces, de no dejarse esclavizar por nadie con la vacuidad de una engañosa filosofía, inspirada en tradiciones puramente humanas y en los elementos del mundo, y no en Cristo (Col 2, 8).
No son, entonces, las persecuciones ni las medidas extremas del progresismo las que podrán frenar este creciente movimiento. Que, como queda visto, está más allá de la “moda”. Porque la moda ha sido, en los últimos sesenta años, hacer del novus ordo –incluso, contrariamente a lo mandado por Sacrosanctum concilium-, un vale todo de la devastación litúrgica.
Las cuatro Plegarias Eucarísticas del Misal reformado, parecen haber sido desplazadas por la “plegaria cero”; o sea, por lo que al celebrante de turno se le antoja. Ése y otros descalabros doctrinales, morales y disciplinares vaciaron los seminarios, y los conventos; desencadenaron masivas deserciones en el clero y en la vida religiosa, y desataron una sangría en la Iglesia. Así crecieron, nutridas por católicos escandalizados, diversas denominaciones evangélicas. E, incluso, se engrosó el número de los no creyentes; y de quienes afirman no identificarse con ningún culto. En Argentina, por ejemplo, en las últimas seis décadas, se pasó del 90 por ciento de católicos, al 57. ¡Y con creciente tendencia a la baja! A esto nos han llevado, entre otros, el modernismo, el “giro antropológico” rahneriano; la teología de la liberación, y su versión criolla, la teología del pueblo. Algo que se repica, como puede constatarse, aunque con distintas variantes, en diversos países. Un pueblo sin teología sana termina desconociendo a Dios. Y las consecuencias sociales de ello son dramáticas.
Cosa notable: poco se predica en la Iglesia de la vida eterna, de los Novísimos y de la venida gloriosa de Nuestro Señor. Y, mientras tanto, algunos de los magnates tecnológicos hablan del Anticristo. Y organizan reuniones con empresarios y poderosos, para protegerse de él. El “apocalipsis según Silicon Valley” afirma que la Tierra ya no es un lugar seguro. Y ni siquiera Marte –donde buscarían instalarse- tampoco lo es. Porque hasta allí llegaría la poderosa inteligencia artificial, fuera de control, en busca de venganza. ¡Quién hubiera imaginado, hace tan solo unos años, que asistiríamos a esto!
No es fácil, indudablemente, curar tantos males del cuerpo eclesial; agudizados en la segunda década, y casi la mitad de la tercera de este siglo. Es hora, entonces, de grandeza, solidez doctrinal y de la consecuente restauración de la disciplina; sin favoritismos, ni visiones sesgadas. Repetidamente se habla de ver los signos de los tiempos, y de saber escuchar. Ojalá hoy escuchemos la voz del Señor, y no endurezcamos el corazón (cf. Sal 94, 7-8).
Tengo 83 años y vivo en un hogar sacerdotal; algo así como un geriátrico de curas. Me muevo muy poco; y casi no salgo de mi habitación, salvo para ir a la capilla. Sé que muy pronto me llamará a su encuentro el Señor; a quien busqué amar y servir del mejor modo, aun con mis pecados y limitaciones. Y, para esa rendición de cuentas, trato de prepararme con más oración y el ofrecimiento de mis presentes males.
En este atardecer de mi vida, una de las mayores satisfacciones que me queda es la de haber ordenado, siendo arzobispo de La Plata, 49 sacerdotes, y tres diáconos, en camino al Sacerdocio. Varios de ellos, jóvenes y valientes; celosos custodios de la buena doctrina, hoy están en crecientes comunidades, con liturgia cuidada, paciente atención pastoral y celo misionero. De allí van surgiendo vocaciones para toda la Iglesia: el matrimonio y la familia; el Sacerdocio y la vida religiosa. Ellos, y sus hijos, constituyen buena parte del consuelo y la esperanza de este anciano obispo. –
+ Héctor Aguer.
Arzobispo Emérito de La Plata.
Buenos Aires, lunes 13 de julio de 2026.
San Enrique. -

Lucardo

Es ingenuo el cardenal Burke y de poco coraje.
Todo fue cuidadosamente planeado.
El CVII que provocó un inmediato desastre, aún sin el cambio de la Santa Misa.
No puede ser tan ciego para no reconocerlo.
Era evidente -como supone el- que el Novus Ordo- no hubiera sido aprobado durante el CVII.
Es más , el CVII se hubiera muerto si se hacía el intento.
Entonces Pablo VI espero unos pocos años y guillotino la Santa Misa , prohibiéndola .
No fue una ocurrencia después del concilio, fue premeditado.
La cuestión de la fraternidad San Pío X es doble : CVII - Novus Ordo.
Benedicto -que no era parte de los mafiosos masones- lo advirtió implícitamente en su autobiografía de 1977, donde se opone a la prohibición de la Misa celebrada por siglos , y en “Informe sobre la Fe” donde reconoce el desastre post CVII.
Lamentablemente tuvo parte en las excomuniones falsas de Lefevre y obispos ordenados.
La verdad es que JPII jugó en contra aunque no era de la masonería .
Es evidente que Ratzinger se arrepintió cuando levantó excomuniones y promulgó el Sumorun Pontificorum.
Pero trato de arreglar las cosas con la “hermenéutica de la continuidad “, lo que es imposible.
Bergoglio era parte de los mafiosos masones, y cuando vio que no podía captar a la fraternidad dio de baja el Sumorum y promulgó anti Tradiciones Custodes.

El AI me esta bloqueando los comentarios: Escribí

La Iglesia está infiltrada y gobernada por el grupo de presión arcoíris; él lo sabe y guarda silencio.

Ya es hora de que hablemos de su complicidad. De los asalariados.
Pues la Iglesia ha excomulgado a los cómplices de los herejes. El estaba en el grupo de los que eligieron a Prevost. Y ese grupo de la Mafia Arcoíris que se rebela contra Dios y la Iglesia. Y el debe responder por esa complicidad con ellos:
🌈José Cobo,🌈Tucho/Víctor Manuel Fernández, 🌈Timothy Radcliffe, 🌈Blase Cupich, 🌈Jozef De Kesel, 🌈Carlos Aguiar Retes, 🌈Joseph W. Tobin, 🌈Matteo Maria Zuppi, 🌈Robert McElroy, 🌈Mario Grech, 🌈Wilton Gregory, 🌈Reinhard Marx, 🌈Vincent Nichols, 🌈Luis Antonio Tagle, 🌈Timothy Dolan, 🌈Pietro Parolin, 🌈José Tolentino de Mendonça, 🌈 Kevin Farrell, 🌈 Carlos Castillo Mattasoglio, etc.