Al recibir este don del cielo, recibimos al Espíritu Santo, que es la fuerza de Jesús que disipa los temores, los miedo, las dudas, las incertidumbres.
Al recibir este don del cielo, recibimos al Espíritu Santo, que es la fuerza de Jesús que disipa los temores, los miedo, las dudas, las incertidumbres.