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Super Omnia Veritas

“Mateando cimarrones con Chema y el Padre Robustiano” - José María Aguinalde - 09/06/2026 - Presentación de la obra: Mateando cimarrones con el Padre Robustiano es una obra en proceso de final edición que nace de una pregunta sencilla, dolorosa y profundamente argentina: ¿qué nos pasó?
No es una novela.
No es un ensayo académico.
No es una denuncia.
No es un libro escrito para dividir, acusar o polemizar.
Es, más bien, un legado espiritual. Una conversación junto al fuego. Una búsqueda de claridad en tiempos de orfandad. Una invitación a volver a mirar la fe, la patria, la familia, la cultura popular y las heridas del alma contemporánea desde una luz más alta, más serena y más verdadera.
La obra está construida como un diálogo entre Chema, un hombre de ciudad que conserva alma de fogón, y el Padre Robustiano, un sacerdote antiguo, criollo, sabio y paternal, capaz de decir verdades hondas con lenguaje sencillo. Entre mate y mate, ambos van recorriendo las señales de una época que ha perdido símbolos, padres, altares, inocencia, límites y sentido; pero que todavía conserva, bajo la ceniza, una brasa encendida.
El libro no mira la decadencia desde el resentimiento, sino desde la caridad. No se burla de las multitudes ni desprecia las búsquedas del hombre contemporáneo. Al contrario: intenta comprenderlas. Allí donde otros ven solamente fanatismo, ruido, idolatría o confusión, el Padre Robustiano descubre una sed más profunda: la nostalgia de Dios.
Porque el mensaje central de la obra es claro:
cuando una sociedad olvida a Dios, no deja de adorar; simplemente empieza a adorar sustitutos.
Y cuando pierde el altar verdadero, busca refugio en ídolos, mitologías, espectáculos, emociones colectivas, supersticiones, banderas vacías o promesas de pertenencia que no alcanzan a salvar el alma.
Pero Mateando cimarrones con el Padre Robustiano no es un libro desesperado. Mira de frente la intemperie espiritual de nuestro tiempo, pero no se queda en la oscuridad. Su centro no es la ruina, sino el regreso. No la condena, sino el llamado. No el reproche, sino la posibilidad de reencontrar la huella.
Cristo sigue pasando.
El fogón sigue encendido.
La patria todavía tiene alma.
La familia todavía puede volver a ser refugio.
La fe todavía puede reencontrarse.
Y la última palabra no la tiene la noche, sino Dios.
La edición contará con imágenes interiores de calidad curatorial, concebidas no como simples adornos visuales, sino como verdaderas escenas espirituales. Su valor no reside solamente en la belleza plástica, sino en haber captado el espíritu de cada fogón: la huella perdida, el Corpus olvidado, la multitud en busca de comunión, el cajón desnudo, los alambrados caídos, la nostalgia de Dios, el Detente del Sagrado Corazón y la luz humilde que todavía permanece.
Cada imagen acompaña al texto como una meditación visual. No ilustra de manera superficial: interpreta. Traduce en color, atmósfera, gesto, sombra y símbolo aquello que la palabra va diciendo al alma del lector. Por eso la obra propone una experiencia doble: lectura y contemplación; pensamiento y memoria; doctrina y belleza.
Una de las delicadezas literarias del libro es el uso de la prolepsis, no como anticipo de un acontecimiento narrativo, sino como anuncio espiritual. Cada adelanto no revela simplemente “lo que va a pasar”, sino que prepara al lector para entrar en una verdad más honda. La prolepsis funciona como una brasa adelantada: ilumina apenas el camino, despierta la pregunta, abre el corazón y dispone el alma para comprender el sentido del fogón siguiente.
Así, la obra avanza no por intriga novelesca, sino por maduración interior. Cada conversación prepara la siguiente. Cada imagen llama a otra. Cada herida conduce a una claridad mayor. Y cada fogón termina dejando al lector frente a una pregunta que no se resuelve en la página, sino en la conciencia.
Mateando cimarrones con el Padre Robustiano está dirigido a quienes sienten que algo esencial se ha perdido, pero también a quienes intuyen que todavía es posible volver. A padres, hijos, abuelos, educadores, sacerdotes, lectores católicos, argentinos preocupados por su patria y personas que buscan una palabra clara en medio del ruido.
Más que un libro para leer una vez, quiere ser una obra para conservar, regalar, meditar y transmitir.
Un libro de fogón.
Un libro de memoria.
Un libro de fe.
Un libro de regreso.
Un legado espiritual para tiempos de intemperie.
Del mismo autor: 1. “Dos realidades devastadoras en Argentina” – … - 2. En defensa de la Corredención de María. - 3. LA CRUELDAD DE MILEI. - 4. RATZINGER EN 1990: EL ANTIMODERNISMO HA SIDO … (en parte) - 5. LA ECLESIOLOGÍA MODERNISTA DE PREVOST. (en parte)

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Miles - Christi

CONTRATAPA: ​Mateando cimarrones con el padre Robustiano no es solo un libro; es un refugio conceptual y un acto de resistencia cultural en tiempos de profunda orfandad espiritual. A través de diálogos vibrantes, hondos y de un marcado lirismo criollo, José María Aguinalde nos sienta junto al fuego de un fogón imaginario para desentrañar, sin concesiones pero con infinita ternura pastoral, las heridas más silenciosas de la Argentina contemporánea: la pérdida de los límites morales, el eclipse de la conciencia y la proliferación de altares e ídolos sustitutos en la ciudad pagana. En lo literario, la obra recupera la agudeza del diagnóstico y la belleza de la palabra heredada, tejiendo reflexiones teológicas con la sencillez y el despojo del lenguaje de campo. Esta honda sensibilidad no es casual: Aguinalde escribe desde el mostrador de la propia vida; como esposo viudo que conoció el dolor de la ausencia, y como padre de cinco hijos y abuelo de ocho nietos que busca legar una luz encendida a las generaciones que vienen. En lo pictórico, el volumen se consagra como un hito visual gracias a catorce composiciones digitales que operan como "óleos metafísicos". Esta iconografía sagrada ejecuta una magistral trasposición criolla de la gran pintura europea: la luz moral de Caravaggio, el misticismo íntimo de Georges de La Tour, la gravedad austera de Zurbarán y la dignidad campesina de Millet se trasladan aquí a la inmensidad de la pampa espiritual. Del desierto del nihilismo al abrazo reparador del Sagrado Corazón, este libro propone un itinerario de regreso a la Casa del Padre. Una obra imprescindible, nacida de la unión indisoluble entre la pluma y las rodillas, que nos recuerda que mientras se guarde una brasa viva en el alma, todavía hay camino.