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LA CRUELDAD DE MILEI.

"La crueldad de Milei - Editorial de combate" - 16.04.2026 - José María Aguinalde

No fue coraje. No fue audacia. No fue sinceramiento. Fue crueldad. Crueldad fría, programática, reiterada, exhibida además como si fuese una virtud de gobierno. Y acaso allí radique lo más siniestro de este tiempo argentino: no solamente se castiga a los débiles, sino que se celebra ese castigo como si fuera una prueba de seriedad, como si el dolor popular fuese un peaje moral que la nación debe pagar para expiar sus pecados.

Nos dijeron que venían a destruir privilegios y terminaron destruyendo hospitales. Prometieron dinamitar a la casta y terminaron dinamitando jubilaciones, salarios, universidades, laboratorios, fábricas, comedores, rutas y remedios. Se llenaron la boca hablando de libertad mientras le arrancaban a millones la libertad más elemental de todas: la de comer, la de curarse, la de trabajar, la de llegar a fin de mes, la de no vivir con el corazón apretado por el miedo a caer.

Ése es el saldo verdadero de esta experiencia: una pedagogía del sufrimiento. Una maquinaria de demolición presentada como epopeya. Un gobierno que convirtió la humillación social en doctrina económica y la indiferencia ante el dolor ajeno en estética de poder.

Porque no hay nada heroico en recortar medicamentos a los viejos. No hay nada noble en dejar sin financiamiento al hospital que salva niños. No hay nada admirable en hacer que la ciencia se vacíe, que las universidades se arrastren, que las fábricas cierren, que los médicos cobren menos, que los investigadores huyan, que los comedores se queden sin alimentos, que las familias sean expulsadas de sus casas por alquileres imposibles. Eso no es grandeza. Eso no es reforma. Eso no es modernización. Eso es devastación. Y encima fracasó.

Fracasó en sus propios términos. Porque ni siquiera puede ofrecer a cambio una estabilidad palpable, un alivio durable, una prosperidad concreta. Lo único que ofrece es obediencia. Obediencia al ajuste, obediencia al Fondo, obediencia al dogma de que hay que cortar por todos lados aunque el cuerpo social sangre. La inflación reaparece como una llama mal apagada, el salario se consume, el empleo se precariza, la producción se deshilacha, y aun así insisten con la misma receta, como esos fanáticos que confunden terquedad con convicción y ruina con pureza doctrinaria. El INDEC informó que la inflación de marzo de 2026 fue de 3,4% y que el acumulado del año llegó a 9,4%. Eso, en la vida real, no se llama orden: se llama angustia.

Y cuando el castillo de slogans empieza a crujir, vuelven a hacer lo que juraron despreciar: correr hacia el FMI con la frente baja y la mano extendida. Otra vez la escupidera. Otra vez la deuda. Otra vez el préstamo como respirador artificial para un programa que no cierra sin transfusión externa. El 15 de abril el Fondo anunció un acuerdo técnico sobre la segunda revisión y habilitó un desembolso de 1.000 millones de dólares. Lo que ayer era perversión keynesiana, hoy es salvavidas imprescindible. Lo que ayer era humillación nacional, hoy es celebración oficial. Lo que ayer era archivo incendiario, hoy es silencio vergonzoso.

Pero la deuda no es un número flotando en el aire. La deuda es una mano metida en el bolsillo del porvenir. La deuda son impuestos futuros cobrados sobre hijos y nietos que no votaron este experimento y que sin embargo recibirán la factura. La deuda es un gobierno de paso hipotecando generaciones enteras para sostener una ficción ideológica que ni siquiera puede mantenerse en pie por sus propios medios. Hay aquí una inmoralidad profunda, una obscenidad intergeneracional, una política del “sálvese hoy el poder, que mañana paguen otros”. Mientras tanto, abajo, la Argentina real cruje.

Cruje en el PAMI, donde los jubilados sienten que la atención se achica mientras el acceso a medicamentos se vuelve más incierto, más burocrático, más cruel. El PAMI mantiene un régimen de subsidio social con requisitos y topes, en medio de protestas y conflictos con profesionales por pagos y condiciones. Detrás de esa letra administrativa hay algo mucho más brutal: ancianos que dependen de un remedio para seguir viviendo y un Estado que les responde con papeles, demoras o silencio.

Cruje en el Garrahan, símbolo del país que todavía quería salvar a sus niños antes que rendirse a la planilla de Excel. La prensa publica que el hospital quedó envuelto en el conflicto tras el veto a la Ley de Emergencia Pediátrica y nuevas advertencias por falta de financiamiento, profesionales e insumos. Es decir: la república de la motosierra puso en discusión hasta el derecho de un chico enfermo a ser atendido en condiciones dignas. A eso hemos llegado.

Cruje en las universidades, donde se pretende hacer pasar por eficiencia el hambre presupuestaria, como si asfixiar aulas, becas, salarios docentes y funcionamiento institucional fuese una reforma y no una declaración de guerra a la inteligencia nacional. La prensa publica que el sistema universitario siguió denunciando una caída real del financiamiento y recurrió incluso a la Justicia por actualizaciones incumplidas. No quieren universidades fuertes: quieren universidades exhaustas, obedientes o rotas.

Cruje en el CONICET, en el INTI, en el INTA, en todos esos organismos que los brutos consideran superfluos porque no entienden que una nación moderna no se improvisa: se construye durante décadas, con investigadores, técnicos, saber acumulado, control de calidad, desarrollo productivo, ciencia aplicada y excelencia pública. La prensa publica el paro nacional en el CONICET, las renuncias, el éxodo, el vaciamiento. Desarmar eso no abarata nada: condena.

Cruje en la industria, donde la apertura importadora funciona como un ácido sobre la producción nacional. El fabricante que no soporta el nuevo desierto interno despide gente, baja persianas, importa lo que antes producía y lo revende. El país pierde trabajo, proveedores, conocimiento, arraigo y mercado. Ésa es la verdad del “abaratamiento” prometido: un industricidio prolijo, vestido de powerpoint. No están liberando fuerzas productivas; están desmontando la posibilidad misma de producir. Y cuando un país deja de producir, empieza a mendigar.

Cruje en los comedores, donde la escena de alimentos retenidos mientras del otro lado había hambre quedará como una de las estampas morales más infames de esta época. La prensa publicó y la Justicia registró el daño causado por esa retención. Ahí estuvo condensado todo el programa: primero sospechar del pobre, después castigar al necesitado, después justificar el abandono como si fuese transparencia. No era auditoría. Era crueldad burocrática. Era hambre administrada.

Y como si todo esto no bastara, arriba proliferan sombras, silencios, opacidades, patrimonio difícil de explicar, viajes costosos, refacciones, préstamos privados, declaraciones tardías. No hace falta una condena firme para advertir el hedor político. Basta la contradicción obscena entre el sermón moral al pueblo y la penumbra propia. La prensa publica que la Justicia avanzó en medidas sobre secreto fiscal y bancario en el caso Adorni y que crecieron los pedidos de explicación por sus bienes y operaciones. El punto no es sólo judicial. Es moral. Un poder que se vendió como cruzada contra la casta y se hunde en zonas grises se convierte en caricatura de sí mismo.

Y sin embargo siguen. Siguen porque tienen blindaje. Siguen porque una parte del aparato mediático, adentro y afuera del país, les sostuvo la ficción, maquilló el daño, minimizó el hambre, disfrazó de austeridad lo que era ensañamiento, y presentó como coraje lo que en verdad era sadismo social. Durante demasiado tiempo quisieron convencer a los argentinos de que el látigo era medicina, de que la sumisión era virtud, de que el dolor popular era apenas un daño colateral de la libertad. Pero hay un punto en que la realidad rompe el decorado. Y ese punto llega cuando la abuela no consigue el remedio, cuando el chico no tiene hospital, cuando el investigador se va, cuando el médico renuncia, cuando el obrero queda en la calle, cuando el alquiler te expulsa, cuando el plato no alcanza. Ahí se termina la teoría. Ahí empieza la verdad.

Y la verdad es que este gobierno no vino a sanar una nación enferma. Vino a disciplinarla por el sufrimiento. Vino a enseñarle a obedecer a fuerza de privación. Vino a convertir cada derecho en gasto, cada necesidad en sospecha, cada protesta en amenaza, cada reclamo en delito moral. Lo suyo no fue un error de diagnóstico. Fue una decisión de clase, de poder y de método.

Por eso ya no alcanza con describir. Hay que nombrar. Hay que decir con todas las letras que esto no es un ajuste más. Es un proyecto de desmantelamiento nacional. Es una ofensiva contra la soberanía productiva, contra la salud pública, contra la educación superior, contra la ciencia, contra la industria, contra la vejez pobre, contra la niñez enferma y contra toda forma de comunidad que no se someta al imperio de la cuenta financiera.

Defender la soberanía argentina hoy es defender la fábrica nacional antes que el negocio importador. Es defender el astillero, el taller, el laboratorio, el aula, el hospital, la ruta, el comedor, el instituto técnico, el salario y la jubilación. Es defender la idea de que una patria no se mide sólo por su riesgo país, sino por si abandona o no a sus hijos, a sus viejos, a sus trabajadores y a sus científicos.

No hay que suavizar las palabras. Hay que endurecerlas a la altura del daño. Porque suave fue el lenguaje con el que se quiso adormecer a la sociedad mientras le vaciaban la casa. Y el país que viene no se va a reconstruir con eufemismos, sino con memoria, coraje y un rechazo frontal a esta moral del exterminio social por goteo.

La hora exige dejar de llamar “sacrificio” a lo que es saqueo. Dejar de llamar “reforma” a lo que es demolición. Dejar de llamar “orden” a lo que es miedo. Dejar de llamar “libertad” a lo que es intemperie.

Y exige, sobre todo, una decisión colectiva: frenar esta crueldad antes de que termine de convertir a la Argentina en un campo de ruinas administrado desde una tribuna de cinismo.

Porque un país puede soportar errores. Puede soportar crisis. Puede soportar incluso gobiernos mediocres. Lo que no puede soportar indefinidamente es un poder que hace del dolor de su pueblo un método y de la mentira su coartada.

Ese poder hay que enfrentarlo. Con palabras, con organización, con memoria, con soberanía y con pueblo.

Dr. José María Aguinalde - DNI 4076147 - j.m.aguinalde@gmail.com

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Sobre el autor:

Ex Síndico SIGEN (PAMI, en representación de la Sindicatura General de la Nación - Presidencia de la Nación - en la condición de Síndico Titular en las siguientes sociedades. SINDICATURAS EJERCIDAS: CONTROL DE GESTION Y LEGALIDAD I.N.S.S.J.P. (PAMI) INSTITUTO NACIONAL DE SERVICIOS SOCIALES PARA JUBILADOS Y PENSIONADOS 1996-1999 CASA DE MONEDA SOCIEDAD DE ESTADO, PAPEL PRENSA S.A., EUDEBA ,DIRECCION GENERAL DE FABRICACIONES MILITARES.,PETROQUÍMICA GENERAL MOSCONI S.A.,TRANSPA S.A. TRANSPORTADORA PATAGONICA S.A. (Actividad: Transporte De Electricidad.),CENTRALES TERMICAS DEL LITORAL: (Actividad: Generadora De Energía), CENTRALES TERMICAS DE MENDOZA S.A. (Actividad: Generadora De Energía),DIOCITEX S.A. (Actividad: Fabricación de Combustible para Centrales Nucleares) ,INTERCARGO S.A. (Actividad: Prestación del Servicio de rampas de Aeropuertos Argentinos), EMPRESA LINEAS MARITIMAS ARGENTINAS: (Actividad Naviera), ADMINISTRACION GENERAL DE PUERTOS SOCIEDAD DE ESTADO (el.) Puerto de Buenos Aires, INTEA S.A. (Actividad: Comercialización y desarrollo de Tecnologías de Punta Agropecuarias), COVIARA S.A. (Actividad: Constructora de Planes de Viviendas de la Armada Nacional), OBRAS SANITARIAS DE LA NACIÓN (e.l.) (Actividad: Servicio de Suministro de Agua Potable), FERROCARRIL ARGENTINO S.A. (e.l.) Nucleoelectrica S.A., FERROCARRILES METROPOLITANOS S.A. (e.l.)

Banco Central de la República Argentina; CONTROL DE GESTION DE: Interventores, Síndicos, Liquidadores, Personal Jerárquico Gerencial, Cuerpo De Asesores Letrados Y Técnicos En Las Entidades Intervenidas Y/O En Liquidación Del Sistema Bancario Y Financiero Argentino, por el B.C.R.A. auditoria de gestión económica, financiera, de legalidad presupuestaria y patrimonial de entidades financieras: casa matriz y sucursales, área financiera, sistemas, comercio exterior, gestión crediticia (instrumentación de créditos, carteras irregulares, análisis e identificación de puntos de riesgo, situación patrimonial de deudores y evaluación de la calidad de la cartera de créditos y garantías)evaluación del grado del cumplimiento normativo (ley de contabilidad, ley de entidades financieras, normas de derecho administrativo y ley de administración financiera y de los sistemas de control del sector PUBLICO) en el proceso de privatización de activos (INMUEBLES, INVERSIONES, CARTERA DE CREDITOS) 1987- 1993.

Entidades Financieras Auditadas: Banco De Italia Y Rio De La Plata S.A. - Banco De Intercambio Regional S.A. - Banco De Avellaneda S.A. - Banco Alas S.A. - Banco Del Oeste S.A. - Banco Hurlingham S.A. - Custodia Cia Financiera - Promosur Cia Financiera - Soc. De Crédito Gurruchaga - Giménez Zapiola Viviendas S.A. - Del Estuario S.A. - Castelar Cia Devoreal Cia Financiera - Ginversa Cia Financiera - (Contratos Privados Celebrados Entre 1987 - 1993)

ANALISTA TECNICO COORDINADOR DE PLANTAS INDUSTRIALIZADORAS Y MERCADOS en el STAFF de ANALISIS Y ESTUDIOS TECNICOS DE LA PRESIDENCIA DE LA JUNTA NACIONAL DE CARNES- 1977- 1982.

FUNCIONES: Coordinador de las relaciones institucionales del Ente y los Organismos Públicos y Privados y las Embajadas extranjeras acreditadas en el país, en materia de Asistencia Técnica. Coordinador del estudio de Normas y Criterios de la JNC, la Administración Nacional de Aduanas y la Secretaria de Comercio Exterior, para su incorporación y clasificación en el Nomenclador Arancelario de la Exportación. Análisis Sectorial Ponderado de la Industria Frigorífica, relevamiento y evaluación del Estado, capacidad y operatividad de las Plantas Industriales, Mercados Mayoristas, Exportadores y Plantas faenadoras. Estudios Técnicos de Proyectos Regionales, estudios especiales y cuadros de situación para Promoción y Perfeccionamiento del Transporte Multimodal.
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