Impecable testimonio frente al actual pontífice. Los creyentes somos testigos de Nuestro Señor Jesucristo en el mundo, no borregos llevados de las narices por la mediocridad y tibieza "sacerdotalizadas"
Impecable testimonio frente al actual pontífice. Los creyentes somos testigos de Nuestro Señor Jesucristo en el mundo, no borregos llevados de las narices por la mediocridad y tibieza "sacerdotalizadas"