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SOBRE LAS CONSAGRACIONES EPISCOPALES DE LA FSSPX.

“Breve nota sobre las consagraciones de la FSSPX” - Bruno Acosta - 01/07/2026.

Hoy, en cuestión de minutos, la Fraternidad Sacerdotal San Pío X consagrará, no sólamente sin la autorización papal sino contra su voluntad, a cuatro obispos. Quisiera dejar asentada mi opinión (mera doxa de un laico) en las sucintas líneas que siguen:

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1) A tenor de la doctrina de la FSSPX, que le debe a su fundador Lefebvre, el acto será estrictamente cismático. Y ello porque están contrariando la orden de quien ellos creen es el Vicario de Cristo, “León XIV”. “La consagración de cuatro nuevos obispos sin el mandato romano por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X es un acto de naturaleza cismática [...] como un acto de grave desobediencia –condenable con excomunión- hacia quien ellos (aunque erróneamente) reconocen como el Vicario de Cristo” (Imprudent Announcements – Sodalitium) Si la FSSPX, tal cual hace, reconoce a Prevost como el Vicario de Cristo, luego debe obedecerle. Al no hacerlo, estará realizando un acto estrictamente cismático.

2) Se me antoja que en esto la FSSPX está siendo presa de su propia doctrina heterodoxa respecto del papado, la eclesiología y la obediencia. La FSSPX, de forma antojadiza y siguiendo la ambivalente actitud de su fundador, hoy obedece al “papa” y mañana no; hoy está de acuerdo con cierto criterio y mañana no, etc. Cuando, católicamente hablando, siempre hay que estar sujeto a la voluntad del auténtico Vicario de Cristo. La Autoridad es o no es, como repetía Guérard des Lauriers. Si es la Autoridad, hay que someterse; si no, no. Pero no existe, católicamente hablando, esa teoría de la obediencia a medias –y menos en materia tan grave- propia de la Fraternidad.

3) Para salir de ese encierro provocado por su heterodoxa doctrina, la FSSPX ensaya el argumento del “estado de necesidad”, procurando justificar lo (¿casi?) injustificable atendiendo a su propia lógica. Pero es un argumento muy endeble desde distintos aspectos:

A) Por un lado, para la FSSPX “todos los pontífices que han ocupado la Sede Petrina desde el Concilio hasta ahora son legítimos pontífices, y la Misa y los sacramentos administrados de acuerdo a los nuevos ritos son válidos [...] [por tanto] en todo el mundo, la Iglesia está gobernada por sus legítimos pastores y santificada por sacramentos válidos. El “Papa” Benedicto XVI, además, les quitó la excomunión impuesta por la consagración de obispos que hizo Lefebvre, y el “Papa” Francisco garantizó a los sacerdotes de la Fraternidad la autorización para oír confesiones, bendecir matrimonios, tener un tribunal de primera instancia [...], permitirles, en efecto, la ‘experiencia de la tradición’ como ellos requieren” (Imprudent Announcements – Sodalitium) En los hechos, entonces, ¿dónde está ese “estado de necesidad” que describe la Fraternidad?

B) Por otro lado, la justificación del “estado de necesidad”, si bien reconocida por el derecho canónico, es demasiado ambigua, y no hay consenso entre los canonistas acerca de su definición o valor. Roberto de Mattei escribió al respecto: “si se admitiese el principio del estado de necesidad como criterio general de actuación, cualquier prelado que considere que la Iglesia atraviesa una grave crisis podría creerse autorizado, o incluso moralmente obligado, a consagrar otros obispos sin mandato pontificio a fin de garantizar la continuidad de la Fe y los Sacramentos. El resultado sería la proliferación de jurisdicciones paralelas y episcopi vagantes a lo largo y ancho del mundo, con las inevitables consecuencias de fragmentación, desorden y confusión para los propios fieles a los que se desea proteger” (▷ Ante las consagraciones episcopales del 1º de …). Es una deriva, pues, prácticamente protestantizante.

4) ¿Cómo podría la FSSPX solucionar este “encierro” en el que se ha metido, víctima de su propia doctrina? Debería declarar, al menos formalmente, la sede vacante; esto es: que “León XIV” no es, al menos formalmente, Papa. Si “León XIV” es el Vicario de Cristo, tal cual cree la FSSPX, entonces debe obedecerle y la sanción de excomunión a su desobediencia será perfectamente lógica. Pero si no es el Vicario de Cristo, luego no tienen por qué obedecerle (sus órdenes son nulas), y basta con ignorarlas. La consagración de obispos, en ese caso, se haría en vistas a que la missio se propagase en la Tierra, independientemente de la jurisdicción, que puede delegarla únicamente un auténtico Papa. En resumen, en esta materia todo es muy confuso, porque lo es la crisis que atraviesa la Iglesia y la ambivalente doctrina de la FSSPX.

Como dije en otro artículo (CONSIDERACIONES SOBRE LA RESPUESTA DE LA FSSPX …), creo que, en concreto, la consagración de nuevos obispos en general fieles a la Tradición es buena para perpetuar la missio; pero, en abstracto, la mentada doctrina de la FSSPX sólo confunde más. Dios se apiade de todos nosotros, en particular de mí, mísero pecador. Y que estas humildes líneas sirvan para cierta clarificación.

Fuente: BREVE NOTA ANTE LAS INMINENTES CONSAGRACIONES DE …

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Carlos E. Alva

No sé si a día de hoy mantendrá Ud. las teorías que expone. Pero, por si acaso, voy a tratar de refutárselas una a una.
En su punto 1º afirma que “siempre hay que estar sujeto a la voluntad del auténtico Vicario de Cristo (…) al no hacerlo estará realizando un acto estrictamente cismático.” “Si la FSSPX, tal cual hace, reconoce a Prevost como el Vicario de Cristo, luego debe obedecerle (…)”.
Esto no siempre es cierto y la Historia lo ha demostrado en numerosas ocasiones, incluso en figuras de grandes santos, como San Atanasio. La obediencia incondicional se le debe sólo a Dios, y a nadie más. La obediencia incondicional al Papa se llama papolatría.
Además, que el acto de las Consagraciones Episcopales del la FSSPX no es cismático es algo que ha explicado muy bien Mons Schneider:
El canon 1387 del Código de Derecho Canónico de 1983, que prohíbe la consagración de un obispo sin mandato pontificio, está clasificado entre los delitos contra los sacramentos y no entre los delitos contra la fe y la unidad de la Iglesia, donde se sanciona el cisma (canon 1364).” “Si la consagración episcopal sin mandato pontificio fuera intrínsecamente cismática, estaría incluida entre los delitos contra la unidad de la Iglesia”.
Por otro lado, desobedecer a un padre no significa dejar de reconocerle como padre. La situación actual de la Iglesia es semejante a la de un padre de familia que maltrata a su esposa y prohíbe a su hijo defenderla, amenazándole con expulsarle de casa. El padre es el Papa, la esposa es la Santa Iglesia, el hijo en este caso es la FSSPX. Pues bien, este hijo, en un acto heroico, sale en defensa de su madre exponiéndose a las amenazas del padre. Pero el hijo no está negando para nada la paternidad de su padre, ni pretende desvincularse de su obediencia. Sólo, que la obediencia que falta a la caridad es pecado.
Por eso, aunque tal vez Ud. no pueda comprenderlo, es de justicia lo que afirma respecto a la FSSPX: “hoy se obedece al Papa y mañana no”.
Si la FSSPX no pudiese, por falta de obispos, atender a las necesidades de los fieles, de los seminarios y de las órdenes religiosas dependientes de ella, estaría cometiendo un grave pecado contra la caridad, pues la ley suprema es la salvación de las almas, y ninguna obediencia podría eximirles.
Su punto 2º constituye una acusación falsa y una difamación gratuita, afirmando que la doctrina de la FSSPX es heterodoxa.
Sepa que la FSSPX guarda con fidelidad el depósito íntegro de la Fe y el Magisterio de la Iglesia. Así que, si a Ud. el Magisterio perenne de la Iglesia le parece heterodoxo, no le quepa duda de que la heterodoxia está en Ud.
En su punto 3º Ud se atreve a poner en duda el estado de necesidad en la Iglesia.
Ante todo le comento que no es necesario recurrir a este argumento. El estado de necesidad de la propia FSSPX es evidente: Contando con sólo 2 obispos próximos a los 70 años para administrar Confirmaciones en las 57 naciones en las que se haya presente, realizar ordenaciones en sus 6 seminarios distribuidos por 5 continentes, atender a la multitud de Congregaciones religiosas adheridas a ella, etc. etc. Sólo por este propio estado de necesidad, el Código de Derecho Canónico hace inválida la pena de excomunión lanzada contra ella (canon 1323).
Regresando al estado de necesidad en la Iglesia, la FSSPX publicó una Declaración de Fe Católica con la petición expresa al Papa de que, siguiendo el mandato dado por Nuestro Señor Jesucristo, confirmase a sus hermanos en la Fe (Lc 22, 32). ¿Y cómo respondió el Papa? -Pues, con el más absoluto silencio. Sencillamente, no le es posible responder. Y es que, si rechazase esta Profesión de Fe Católica, incurriría en una herejía formal. Mientras que, si la aprobase, estaría condenando muchas de sus propias actuaciones y de los jerarcas por él nombrados, y estaría dando la razón a la FSSPX.
Y me pregunto ¿Cabe mayor situación de necesidad que ésta, en la que la Jeraquía “católica” no puede sostener una Profesión de Fe Católica?.
Hoy día, Roma defiende que todas las religiones son queridas por Dios y que son como distintos lenguajes que pueden conducir a la salvación. Defiende que la sodomía es otra forma de amor igualmente querido por Dios. Se dedica a perseguir la Misa Apostólica a fin de erradicarla y ha institucionalizado el menosprecio efectivo al Santísimo Sacramento. Se niega a defender el Magisterio Apostólico porque no es acorde con la sinodalidad, etc, etc, etc.
No sé si Ud se parece al otro hijo, que sujetaba a su madre para que no pudiese defenderse, mientras era golpeada por el padre.
Respecto a la argumentación de Roberto de Mattei le respondo con las mismas palabras que le dirigí a él cuando se pregunta “¿Quién tiene la autoridad para verificar la existencia de dicho estado (de necesidad dentro de la Iglesia) y determinar su inicio y su fin?
Pues la respuesta la dio Ntro. Señor Jesucristo cuando dijo “Porque todo el que obra el mal, aborrece la luz, y no viene a la luz, para que no sean puestas en descubierto sus obras” (Jn 3,20). Así, Roma, infectada de modernismo, puede aceptar todos los errores y convivir con ellos, pero no puede soportar la Tradición ni la verdadera Doctrina, porque constituyen en sí mismas una acusación contra ella y son la luz que aborrece. Por eso niega su autorización a la FSSPX para que Consagre los Obispos que necesita (¡esto sí que es un escándalo!). Así que, cuando Roma deje de perseguir a la Tradición y defienda la verdadera Doctrina, dejará de aborrecer la luz y el estado de necesidad habrá concluido. El estado de necesidad queda determinado por hechos objetivos. porque “por sus frutos, pues, los conoceréis” (Mt 6, 20).
Acerca de la afirmación del profesor de Mattei “si se admitiera el principio del estado de necesidad como criterio general de actuación, cualquier obispo que considerara que la Iglesia atraviesa una grave crisis podría sentirse autorizado —o incluso moralmente obligado— a consagrar a otros obispos sin mandato pontificio (…)”
Le respondo que esta objeción es falsa, pues las órdenes religiosas que siguen la Tradición y la verdadera Doctrina católica no necesitan obispos para proceder a sus ordenaciones sacerdotales, ya que los obispos de la FSSPX proveen a ello. Así, las numerosas congregaciones religiosas de ambos sexos que siguen la Tradición (franciscanos, dominicos, redentoristas, pasionistas, benedictinos, etc, etc, etc.), son atendidas por los obispos de la FSSPX, en una unidad de Fe. El problema surge con los grupos sedevacantistas, entre los que prolifera la disgregación. Y esto no tiene remedio hasta que sea llegada la Restauración de la Iglesia. “Porque escrito está; Heriré al Pastor y se dispersarán las ovejas" (Mc.14, 27), y la Escritura no puede fallar.
Su punto 4º es una repetición de sus puntos anteriores, que ya he respondido.
La cuestión de las Consagraciones Episcopales de la FSSPX sin mandato pontificio es muy sencilla. Se trata de una situación semejante a la que vivió Nuestro Señor cuando los fariseos acusaron a sus Apóstoles de desgranar espigas de trigo en sábado, lo que constituía una violación de la ley. No sé si Ud hubiera dado la razón a los fariseos, "pero Él (el Señor) les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David cuando tuvo hambre él y los que le acompañaban? Cómo entró en la casa de Dios y comieron los panes de la proposición, que no les era lícito comer a él y a los suyos, sino sólo a los sacerdotes? (Mt 12, 3-4). “Y añadió: El sábado fue hecho a causa del hombre, y no el hombre por el sábado” (Mc 2,27). Y es que todo debe estar supeditado a la Caridad y, por supuesto, también la obediencia. Pues “Dios es caridad” y a Dios todo debe estar sometido. Lo contrario es fariseísmo.
Le comento finalmente mi convicción de que cuantos anteponen la obediencia al mandato de la Caridad o anteponen la unidad a la defensa de la Verdad, seguirán obedientemente al anticristo cuando llegue ¡Ójala no se cuente Ud, entre ellos!

Super Omnia Veritas

Le agradezco su interesante comentario. Le aclaro que yo no soy el autor del artículo. Y que soy favorable a las consagraciones de la Fraternidad y obviamente reconozco el estado de necesidad en la Iglesia desde el CVII. Pero coincido con el autor del artículo en que es una postura incoherente reconocer la legitimidad de un "papa" y luego obrar sistemáticamente como si no existiera, y así, durante décadas. Lo que demuestra que no están en comunión con él. Ni en cuestiones doctrinales, ni litúrgicas ni en sus actos de gobierno. Y llevan mucha razón, puesto que los sedicentes "papas conciliares" son contumaces herejes modernistas, falsos pastores y usurpadores del trono petrino. Entonces, lo que sostengo, es que la Fraternidad debería poner en armonía sus acciones con sus palabras, y denunciar la impostura conciliar en toda su dimensión. Llamar "Santo Padre" y "Su Santidad" al impío de Preboste es una broma de mal gusto, y confunde a la gente. Ésta es mi única divergencia con la Fraternidad, con la que tengo muchos y valiosos vínculos desde hace más de cuarenta años, y de la que he sido seminarista durante cuatro años en los 80'. Un cordial saludo. Miles Christi. Post Scriptum: Mi otra cuenta en GTV: @Miles - Christi - Una compilación de mis publicaciones sobre la crisis conciliar: DIEZ AÑOS CON FRANCISCO. - Sobre temas varios: SEIS AÑOS CON MILES CHRISTI.

Carlos E. Alva

Llamar "Santo Padre" y "Su Santidad" al Papa es un formulismo oficial que, como Ud. sabe, se utiliza para dirigirse al Vicario de Cristo, sea santo o pecador, y aunque algún día pueda ser declarado antipapa. La FSSPX, siguiendo el ejemplo de su fundador, no es sedevacantista y le aseguro que ruega para que llegue el día en que pueda obedecer al Papa plenamente.

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