Cuando los supuestos formadores en los seminarios o casas de formación de religiosos no realizan su trabajo ocurren estas "situaciones" en las que alguien que equivocó su vocación supone que puede compaginar su auténtica vocación de "DJ" con el ministerio sacerdotal; es lo mismo que el que quiere compaginar su vicio homosexual con el ministerio sacerdotal (como James Martin SJ), o los que asisten a concursos de canto y quieren compaginarlo con el ministerio sacerdotal (como Damián María Montes CSsR). Solo terminan demostrando que el ministerio sacerdotal en lugar de ocupar toda su vida, solo es un elemento de sus ocupaciones relegado después de su auténtica vocación ("DJ", "LGBT" o "cantante"). No se dan cuenta que hacen el ridículo. Es una pena que el Derecho Canónico no contemple severas penas para los formadores que no saben cumplir con sus obligaciones.
Santos Pérez ha compartido desde Adnarim miranda
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