LA MISERICORDIA QUE SALVA, 1a parte. Sembrando Esperanza.
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Venga tu Reino!
RETIRO DE LA MISERICORDIA
Tema es: Una misericordia que salva.
Oración Preparatoria:
el Salmo 137, «Acción de gracias».
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario,
daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera tu fama;
que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,
al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria del Señor es grande.
Cuando camino entre peligros,
me conservas la vida;
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos.
FIN DE ESTE RETIRO: En este mes de noviembre, a un mes de comienza el Año de la misericordia queremos tener como fin de este retiro, experimentar La Misericordia de Dios para con nosotros, La Misericordia que salva. Dios está dispuesto a mantener ese pacto de amor con cada uno de nosotros a pesar de nuestras miserias y pecados. Nunca es tarde para su amor. El espera que nunca disminuya mi confianza en El.
PETICION: Señor, esperanza de los afligidos y esperanza de quienes en tí confían, acepta y acoge mis lágrimas, fruto de un amor que ansia ser tuyo, y perdóname mis pecados.
Oh Dios, que muestras tu poder sobre todo en el perdón y en la misericordia, derrama siempre en nosotros tu gracia, para que, caminando al encuentro de tus promesas, alcancemos los bienes que nos tienes reservados. Por Cristo, nuestro Señor.
PREAMBULO:
¿Qué quiere decir «misericordia»?
Hay dos dimensiones fundamentales en el concepto de «misericordia». El primero como actitud de compasión hacia la miseria del prójimo, un corazón atento a las necesidades de los demás. Un corazón que se conmueve y se abaja.
Pero, junto a ésta surge otra acepción, «regazo materno», es decir, indica el amor materno de Dios.
1. JESÚS, ROSTRO DE LA MISERICORDIA DEL PADRE.
En la BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO
DE LA MISERICORDIA, en el n° 1 el Papa nos dice.
a. Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre. El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret.
b. La encarnación del Verbo, del Hijo de Dios, es prueba de esta misericordia divina. Vino a perdonar, a reconciliar a los hombres entre sí y con su Creador. Manso y humilde de corazón, brinda alivio y descanso a todos los atribulados (Mt 11, 28).
c. La bondad de Jesús con los hombres, con todos nosotros, supera las medidas humanas. Nos ha recogido malheridos muchas veces, nos ha puesto bálsamo en las heridas, las ha vendado... y no una, sino incontables veces. En su misericordia está nuestra salvación; como los enfermos, los ciegos y los lisiados, también debemos acudir nosotros delante del Sagrario y decirle:
e. Papa en Holguin, Cuba 2015
El amor de Jesús ''nos precede, su mirada se adelanta a nuestra necesidad. Él sabe ver más allá de las apariencias, más allá del pecado, más allá del fracaso o de la indignidad. Sabe ver más allá de la categoría social a la que podemos pertenecer. Él ve más allá de todo eso. Él ve esa dignidad de hijo, que todos tenemos, tal vez ensuciada por el pecado, pero siempre presente en el fondo de nuestra alma.... Él ha venido precisamente a buscar a todos aquellos que se sienten indignos de Dios, indignos de los demás. Dejémonos mirar por Jesús, dejemos que su mirada recorra nuestras calles, dejemos que su mirada nos devuelva la alegría, la esperanza, el gozo de la vida''.
d. Los defectos de Jesús. Ejercicios Espirituales de Mons. Van Thuam en el 2000 al Papa Juan Pablo II y a la curia
Primer defecto: Jesús no tiene buena memoria.
En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón a su derecha: "Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino" (Lc 23, 42).
Segundo defecto: Jesús no sabe matemáticas.
Si Jesús hubiera hecho un examen de matemáticas, quizá lo hubieran suspendido. Lo demuestra la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas. Una de ellas se descarría, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra, carga a la pobre criatura sobre sus hombros (cf. Lc 15, 4-7).
Tercer defecto: Jesús no sabe de lógica
Una mujer que tiene diez dracmas pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, llama a sus vecinas y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido". (cf. Lc 15, 8-9)
¡Es realmente ilógico molestar a sus amigas sólo por una dracma! ¡Y luego hacer una fiesta para celebrar el hallazgo! Y además, al invitar a sus amigas ¡gasta más de una dracma! Ni diez dracmas serían suficientes para cubrir los gastos...
Cuarto defecto: Jesús no entiende ni de finanzas ni de economía.
Recordemos la parábola de los obreros de la viña: "El Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco... y los envió a sus viñas". Al atardecer, empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno. (cf. Mt 20, 1-16).
Si Jesús fuera nombrado administrador de una comunidad o director de empresa, estas instituciones quebrarían e irían a la bancarrota:
Pero preguntémonos: ¿por qué Jesús tiene estos defectos?. Porque es Amor (cf. 1 Jn 4, 16).
«En el corazón de Cristo encuentra paz quien está angustiado por las penas de la existencia; encuentra alivio quien se ve afligido por el sufrimiento y la enfermedad; siente alegría quien se ve oprimido por la incertidumbre y la angustia, porque el corazón de Cristo es abismo de consuelo y de amor para quien recurre a El con confianza».
II. LA MISERICORDIA DE DIOS ES INFINITA, ETERNA Y UNIVERSAL
San Pablo llama a Dios Padre de las misericordias (2 Cor 1, 1-7), Dios nos deja ver su infinita compasión por los hombres, somos entrañablemente amados por El. Dios insiste constantemente en esta verdad: Dios es infinitamente misericordioso y se compadece de los hombres, de modo particular de aquellos que sufren la miseria más profunda, el pecado.
III. HACER LA EXPERIENCIA DE LA MISERICORDIA PARA TRASMITIRLA, LO QUE HEMOS RECIBIDO GRATIS, DADLO GRATIS.
a. En su bula de convocatoria del Año Santo o Jubilar de la Misericordia, titulada “Misericordiae Vultus” (El rostro de la Misericordia), Francisco vuelve a pescar en la praxis de la vida cristiana y cita en concreto a las Obras de Misericordia, tanto corporales como espirituales (n. 15) y dice sin embudos: “Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo, sobre las obras de misericordia corporales y espirituales.
El papa narra después la escena del Juicio Final contenida en el Evangelio de Mateo (Mt, 25, 31-46), donde aparece con toda claridad que solo se salvarán los que han sido misericordiosos y se condenarán los que no han obrado la misericordia, separándolos unos a la derecha y otros a la izquierda. Lo que habéis hecho a uno de mis pequeños “a Mí me lo habéis hecho”. Irán, pues al infierno, los que no obraron misericordia con los pobres y enfermos, los necesitados de comprensión y compasión, los que viven solos, los que no tienen que comer ni vestir, los inmigrantes, los muertos.
Son 14 las obras de misericordia: siete corporales y siete espirituales, dice el Papa como decían los antiguos catecismos. Las corporales son, dice Francisco: “dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, vestir al desnudo, acoger al forastero (cfr. al inmigrante), asistir a los enfermos, visitar a los presos, enterrar a los muertos”. Y “no olvidemos las espirituales”, dice el papa: “dar consejo al que lo necesita, enseñar al que no sabe, corregir al que yerra, consolar al triste, perdonar las ofensas, soportar con paciencia a las personas molestas (cfr. asistir a los ancianos y a los enfermos especiales), rogar a Dios por los vivos y los difuntos”.
Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia (Mt 5, 7), leemos en el Evangelio. Hay una especial urgencia por parte de Dios para que sus hijos tengan esa actitud con sus hermanos, y nos dice que la misericordia con nosotros guardará proporción con la que nosotros ejercitamos: con la medida con que midiereis seréis medidos (Mt 7, 2).
PREGUNTAS:
1. ¿Qué es la misericordia de Dios para mí, me he encontrado con ella, por lo cual me siento libre, perdonado/a, y por lo tanto contemplo ese rostro misericordioso de Cristo?
2. Agradezco a Dios, que Cristo se haya encarnado, que haya venido al mundo, a mostrarme la Misericordia del Padre?.
3. Veo en los 4 defectos de Jesús, su gran misericordia?.
4. Estoy dispuesto/a, a recibir las gracias que traiga el Año Santo de la Misericordia, que estoy voy a hacer?
5. Cuál de las 14 obras de misericordia voy a trabajar en este mes?