Bergoglio lleva a los homosexuales impenitentes al infierno en carroza de oro
En lugar de procurar el arrepentimiento de los homosexuales, Bergoglio desafiando las Leyes de Dios confirma a estos desdichados en su rebelión contra Dios, afirmándolos en una pseudo-identidad gay contraria a la Ley Natural Divina para que se pierdan eternamente. En lugar de que abandonen el Pecado Bergoglio con su anti-doctrina diabólica sigue incitándolos a que sigan pecando y cometan el pecado de apostasía y blasfemia contra a El Espíritu Santo.
Bergoglio cómo la astuta serpiente engaña a estos desdichados haciéndolos presuntuosos haciéndoles creer que pueden seguir siendo católicos mientras desafían a Dios y a la Iglesia para cometer el pecado de homosexualidad que clama venganza al Cielo. Cuando en realidad se convierten de católicos en apóstatas que cometen el pecado imperdonable de blasfemia contra el Espíritu Santo.
La presunción de salvarse sin merecimientos
La impugnación de la verdad conocida- (El rechazo de la verdad Eterna y absoluta que los lleva a rebatir la Palabra de Dios, las leyes de Dios y la doctrina moral de la Iglesia para poder pecar con tranquilidad)
La envidia o pesar de la gracia ajena (Vemos como Bergoglio incita a los impenitentes homosexuales a odiar a los verdaderos católicos que somos fieles a la Sana Doctrina)
La impenitencia final: Bergoglio y sus cómplices como James Martin y McElroy maliciosamente están confirmando a los homosexuales en el vicio contra natura, impidiéndoles salir del pecado: para que cometan el grave pecado de la impenitencia (la negativa a arrepentirse y dejar el pecado) y la obstinación en el mal (la reiteración del propósito de seguir pecando). Sin arrepentimiento no hay salvación. Y es así como Bergoglio y su secta satánica llevan al Infierno a estos desdichados que lo secundan en su rebelión contra las Leyes de Dios.
Gálatas 1:9 Lo he dicho antes y ahora lo repito: Si alguien les anuncia un evangelio diferente del que ya recibieron, que caiga sobre él la maldición de Dios.
Consecuencias eternas de vivir en pecado mortal sin arrepentimiento por San Antonio María Claret