ADRIAN RIVERA

Hay una guerra interna que no queremos ver entre el cuerpo físico y el cuerpo espiritual, el alma apegada a la CARNE y el alma apegada a Dios, donde te juegas tu salvación o tu CONDENACIÓN.
Si pudiéramos separar alma y cuerpo y verlos, se vería como en la foto.
Cada paso, cada pensamiento y sentimiento va sumando o restando donde en la hora de tu muerte se verá si estuviste apegado(a) a Dios, según Dios y según su palabra que NO quieres leer porque no te nace, no te importa, no le entiendes y te quita tiempo para vivir tu vida de " SENTIR ", en vez de vivir una vida ESPIRITUAL, de obediencia, de celo santo, donde los sentidos físicos berrinchudos se mortifican, para vivir una vida de reparación y de SANTIDAD.
Todo esto es un trabajo espiritual, Pero lamentablemente se da dentro y fuera de la iglesia católica, doctrinas humanistas e integrales, donde se forman personas pero no se forman ALMAS.
Vivimos como animales llenos de puros INSTINTOS, de puro placer, donde nos formamos como puros FRANKESTEINS, formados por la MASONERÍA ECLESIÁSTICA que no vemos porque no nos formamos, siendo católicos solo de domingos y un rato nada más.
Santiago 4, 8-9 " ... Purificad vuestros corazones, ALMAS DOBLES... conviértase en llanto vuestra risa, y vuestra alegría en tristeza."

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