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ESTAS SON LAS MAÑANITAS PARA DON MARIANO AMBROSINI VISCARI PP

Cumple años sacerdote más longevo de Arquidiócesis de México

Maricarmen Rizo 28 Nov 2013

Como desde hace 74 años cuando fue ordenado sacerdote, Mariano Ambrosini Viscari, eleva la hostia en el altar; consagra y es un fiel sacerdote pasionista quien a punto de celebrar 98 años de vida, es el más longevo de toda la Arquidiócesis de México.

“Doy gracias a Dios de todo corazón por todo el bien que he podido realizar en mi larga existencia, hasta cuando Dios disponga aquí estoy para hacer su voluntad”, expresa el sacerdote italiano nacido el 15 de diciembre de 1915 en la provincia de Bergamo, pero radicado en el Distrito Federal desde hace más de 56 años por lo que se considera “más chilango que el nopal”.

En entrevista con yoinfluyo.com Ambrosini Viscari, en pleno uso de sus facultades mentales y en buen estado de salud, defiende la vida sacerdotal como la instituyó Jesús, y los votos propios de cada consagración, en su caso pasionista; “de pobreza, castidad, obediencia y un cuarto propagar la pasión del Señor con todas las fuerzas”.

Considera un absurdo sacerdotes casados dentro de la Iglesia católica, “sería una vida más fácil, una vida humana tener esposa, pero el ministerio sacerdotal sería muy recortado, porque pon el caso de que yo sacerdote estuviera casado, si tuviera que atender a una esposa e hijos, no tendría tiempo de atender a la gente, si vinieran y me dijeran padre tengo un moribundo en mi casa venga a dar la bendición, pero yo también tendría necesidades en mi casa, mientras así estoy libre de acudir a contentar a todas las personas que me necesiten espiritualmente”.

Entrevistado en la sacristía de la Parroquia del Espíritu Santo y Señor Mueve Corazones, en la colonia Escandón, de la ciudad de México, donde ha trabajado por más de 45 años, como párroco o vice párroco, reveló su “fórmula” para mantenerse contento así como enérgico física y espiritualmente, “siempre rezar porque se vienen las tentaciones y hay que estar orando como el Señor les dijo a sus discípulos, si uno no ora, cae”.

“Busco de no exagerar ni en la comida ni en la bebida, en Italia se usa el vino como bebida pero un vaso y ya, una copita chiquita de licor pero basta porque la exageración es mala”, enseguida relató que sobre todo lo que lo mantiene alegre es estar en constate actividad ya que además desde hace 40 años es el capellán del Hospital México.

Al día de hoy, celebra dos o tres misas diariamente, confiesa, imparte pláticas pre bautismales, asiste a los enfermos del hospital, “me siento útil todavía, viejo sí, pero también útil entonces me da satisfacción de poder ayudar a la gente, yo como italiano podría regresar a mi tierra, mi provincia me aceptaría pero allá iría a un asilo de ancianos, aquí el trabajo me da vida, me aburre no hacer nada”.

En su momento fue el confesor de Giusippe Bertello, cuando fue nuncio apostólico en México y quien lo llevó en audiencia con el Papa Juan Pablo II, único pontífice con el que ha tenido la oportunidad de tener una conversación cercana, a propósito de obispos de Roma, se mostró alegre porque el Papa Francisco hace la Iglesia más sencilla, que diga a los curas que salgan a las periferias.

Pese a que entró al seminario a la edad de 12 años, exactamente un 26 de diciembre de 1927 (es admirable la manera en que recuerda fechas y acontecimientos), no se arrepiente de haber dedicado toda su vida al servicio de Dios, al contrario, relata que tuvo dificultades para que lo aceptaran primero por su corta edad y luego que logró ingresar tuvo problemas académicos ya que lo ubicaron en secundaria cuando debería cursar la primaria.

Con notable alegría defiende “el llamado”, que en su caso nació tras haberse topado con un sacerdote capuchino que según cuenta irradiaba felicidad, dice que si la gente entendiera la vocación sacerdotal muchos hombres no querrían perderse de vivirla, compartió que una de las pesadillas que ha tenido es que lo corren de sacerdote.

Ambrosi Viscari, ha bautizado a más de 50 mil fieles y recuerda con cariño a sus padres y hermanos, “nací en la Primera Guerra Mundial, había miseria, en mi casa éramos siete hermanos, mis papás y mis abuelitos, el pan lo veíamos como a los gemelos, casi nunca, lo que comíamos era la polenta; harina de maíz con agua y sal, nos tocaba de a pedacito con higos secos, pero no morimos de hambre, éramos campesinos vivíamos del fruto de la tierra… sobre todo recuerdo el amor de mis papás, para mí fueron dos santos”.

Precisamente, consideró que el punto básico siempre será la familia, donde se tiene que insistir para fortalecer los lazos de unión, “si la familia es sana, el pueblo es sano, si está desbaratada la sociedad está desbaratada, los papás que den buen ejemplo a sus hijos; que se confiesen, vayan a misa, comulguen, se respeten, porque el ejemplo cala”.

El sacerdote quien camina sin ayuda de bastón y es muy querido por su comunidad, comentó que desde su experiencia la diferencia entre el cristianismo de México y el de Europa, es que el segundo es más maduro, “aquí es un poquito más infantil, y sí a mi me gusta la religiosidad popular, para nosotros de otras naciones europeas nos llaman la atención ciertas costumbres que hay aquí, como por ejemplo mucha devoción al Niño Dios, vestirlo para navidad, allá no lo visten, aquí de toda clase de príncipe, de rey, de todo.

“Yo cada domingo bendigo el agua desde la misa y después voy echarle agua, paso por toda la iglesia, allá no es concebible y acá les gusta mucho, es otra mentalidad, gente que se apega mucho a la devoción popular, a veces me dicen a mí no me tocó, sino siente agua que le caiga encima, no se siente satisfecho”, cuenta entre risas.

Además de la religiosidad desde su juicio el mexicano en general le da mucha importancia a las cosas pequeñas, que luego las hace más grandes de lo que en realidad son, pero insistió en lo contento que se siente en tierra azteca donde ha podido ver conversiones en el confesionario y donde ha recibido muchas muestras de cariño.

A otros sacerdotes aconseja “adaptarse a los tiempos modernos, ser más cercanos al pueblo, que se ayuden de los mismos feligreses, hombres, mujeres, jóvenes, de cristianos de acción católica y grupos”.

Cerca del centenario de vida no tiene miedo de morir, “tengo miedo de cometer pecado mortal, si muero así me voy al infierno, todos somos frágiles y podemos fallar, por eso hay que orar y confesarnos” e insistió “yo me siento contento, doy gracias a Dios de haber llegado a mi edad, me da lo mismo morir aquí, que allá (Italia), el lugar no dice nada, lo importante es que el día de la resurrección, resucitemos con Él”.

Así, el 25 de septiembre de 2013 cumplió 80 años de vida religiosa pasionista, el 15 de diciembre próximo cumplirá 98 años de haber nacido y el 23 de diciembre 74 años de sacerdocio. Sin duda un gran testimonio no sólo de vida religiosa sino de entrega y servicio al prójimo.

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Fuente de imagen:
78 Aniversario de Profesión Religiosa
1625
Susy Longoria

Muchas felicidades al Padre Mariano Ambrosini Viscari, sacerdote de Arquidiócesis de México, por sus bien vividos santamente 98 años. 👏 👏 👏 👏
Bendito Dios !!!