En el libro ¨Enemigas de Estado: Mujeres cristeras acusadas de atentar contra la seguridad nacional en Jalisco¨, el autor Gibrán Eduardo Monterrubio García nos ofrece una investigación profunda sobre un aspecto poco estudiado de la guerra cristera (1926-1937): la participación femenina analizada desde la lente de la justicia penal y la seguridad nacional. Este conflicto, centrado en la libertad religiosa y la limitación de la influencia política de la Iglesia católica, transformó a las militantes católicas en amenazas potenciales para el régimen posrevolucionario.
A través de una minuciosa revisión de archivos judiciales, confidenciales, penitenciarios y eclesiásticos, esta obra rescata las historias de 327 mujeres procesadas en Jalisco, estado considerado el epicentro del conflicto. El autor sostiene que, para el gobierno de Plutarco Elías Calles, la rebelión no era solo un asunto religioso, sino un problema de seguridad nacional donde la Iglesia era percibida como un agente de poder extranjero que atentaba contra la soberanía del Estado mexicano.
El libro se estructura en torno a los delitos políticos imputados a estas mujeres durante las distintas etapas de la guerra:
Rebelión (1927-1929): Marcada por la creación de las Brigadas Femeninas Santa Juana de Arco, una sociedad secreta dedicada al suministro de municiones, dinero e inteligencia a los combatientes.
Sedición (1932-1933): Periodo en el que los conventos clandestinos fueron vistos como centros de conspiración, llevando a la detención y procesamiento de numerosas religiosas.
Conspiración (1935-1936) y Espionaje (1928-1937): Fases en las que el Estado sofisticó sus mecanismos punitivos frente a nuevas movilizaciones contra la educación socialista.
Desde figuras emblemáticas como la madre Conchita, primera mujer sentenciada a prisión extraordinaria por el asesinato de Álvaro Obregón, hasta casos como el de Herlinda Terán o Gumersinda Morán, el lector encontrará testimonios judiciales que revelan la diversidad de formas en que las mujeres se involucraron en la causa cristera. Enemigas de Estado no solo documenta la represión gubernamental, sino que dignifica la memoria de aquellas que, bajo juramento de secreto absoluto, decidieron desafiar al poder civil en defensa de su fe.