Italia: Otro obispo denunciado a la policía por desacato a la religión
Se le acusa de desacato a la religión, escribe RavennaToday.it (29 de noviembre).
El supuesto "milagro" comenzó el 28 de enero de 2023, cuando Manuela Segurini, sacristana de la iglesia de Santa Maria Assunta de Savarna, encontró una hostia consagrada en el suelo, un fenómeno habitual en las iglesias del Novus Ordo y tomado a la ligera por obispos y sacerdotes.
De acuerdo con la práctica litúrgica, la hostia fue sumergida en agua para disolverla.
A la mañana siguiente, la hostia consagrada adquirió un color rojizo parecido al de la sangre. Esto llevó al párroco, Don Nicolò Giosuè, a ordenar una serie de pruebas científicas.
Un primer análisis fue realizado por la doctora Cristina Antonini, anatomopatóloga. Ella confirmó la presencia de material biológico sanguíneo en condiciones de conservación excepcionales.
Sin embargo, otras pruebas realizadas por la Azienda Unità Sanitaria Locale della Romagna (AUSL Romagna) descartaron la presencia de sangre humana.
Ahora, el abogado de Forlì Francesco Minutillo ha presentado una denuncia en nombre de un grupo de creyentes.
En la denuncia se afirma que el resultado del análisis se comunicó a través de "un mensaje informal en WhatsApp" y que las muestras fueron destruidas, dos hechos que no se ajustan a los procedimientos institucionales.
Esto plantea la hipótesis de que tales acciones constituyan un delito de injurias o daños a las cosas destinadas al culto.
En consecuencia, el responsable, el arzobispo Ghizzoni, es sospechoso de haber insultado un objeto de culto fundamental para la doctrina católica.
Otros aspectos dignos de investigación, añadió el abogado, están relacionados con la manipulación de las muestras por parte de Ausl Romagna y la posible falta de documentación y supervisión adecuadas que se esperan en un caso de tal importancia.
"No pararemos hasta saber qué ocurrió con las muestras biológicas de la Eucaristía. Hemos pedido la confiscación inmediata de cualquier resto", continuó Minutillo.
"En sentido estricto, se trata de objetos de culto, símbolos centrales de la fe católica, y como tales deben ser tratados con respeto y, desde luego, no como material del que se pueda disponer sin transparencia".
El abogado explica que esta lucha no es sólo por la justicia para los fieles, sino también por el derecho a la verdad y el respeto a la fe de millones de personas:
"No toleraremos ninguna negligencia o intento de trivializar un caso de esta importancia, como ha ocurrido hasta ahora", escribe el abogado.
Traducción IA