El caso de la Beata Ana Marìa Taigi, madre de familia (se le nombró patrona de las familias cristianas) y miembro de la Tercera Orden Trinitaria, es verdaderamente sorprendente. Ella como su correligionaria romana Beata Isabel Canori Mora, también terciaria trinitaria, hicieron numerosas profecías, algunas ya cumplidas puntualmente. Las dos llevaron una vida de virtud heroica, y los restos de las dos reposan en sendas iglesias romanas incorruptos.