Sobre Sor Faustina, el aparicionismo y las revelaciones privadas - Monseñor Fernando Altamira - 04/04/2024
- Fuente: youtube.com/watch?v=rPfhx-HidPk - Segunda parte: youtube.com/watch?v=5diPDFmGN4Y - Relacionado: Desenmascarando una impostura: las falsas … - Ver también: 1. LA SEMANA DE LOS TEMPLOS - El Arzobispo de … - 2. DIEZ AÑOS CON FRANCISCO. - 3. CINCO AÑOS CON MILES CHRISTI. - Una entrevista al Padre Altamira del año 2003: Entrevista al Padre Fernando Altamira, …
Se debe recordar de que la devoción de la Divina Misericordia fue prohibida de manera definitiva por la Iglesia Católica. La Iglesia colocó el diario de la Hermana Faustina Kowalska en el índice de libros prohibidos, por iniciativa del Papa Pío XII. Estas decisiones son parte del magisterio infalible de la Iglesia. El Santo Padre consideró la obra de Sor Faustina como un peligro contra la Fe católica a causa de las “apariciones” que tuvo y de los mensajes que ella recibió, varios de los cuales están en franca oposición con la fe católica.
Apoyado de esto, por orden del Santo Padre, el Santo Oficio, reunido en sesión plenaria el 19 de noviembre de 1958, declaró lo siguiente:
1. El aspecto sobrenatural de las revelaciones hechas a Sor Faustina no son evidentes.
2. Ninguna fiesta de la Divina Misericordia debe establecerse.
3. Está prohibido divulgar las imágenes y escritos que propagan esta devoción de acuerdo a la manera que fue recibida por Sor Faustina.
Totalmente contrario a esta decisión de la Iglesia están las palabras de “Jesús” en el Diario: “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá” (No. 48, Diario).
Un segundo decreto del Santo Oficio hecho el 6 de marzo de 1959 ratificó lo anterior, pidiendo además a los obispos del mundo actuar en dicha dirección. Esta oficina estaba bajo el control directo del Papa, y era la responsable de mantener la pureza de la Doctrina Católica protegiéndola de las falsas o peligrosas doctrinas.
La razón de esta prohibición se debe a que el diario de Sor Faustina hace mucho énfasis en la Misericordia de Dios minimizando al mismo tiempo la realidad de la Justicia Divina. La Iglesia nunca había permitido que se adorase la misericordia divina sin hacer alusión explícita a su justicia. En Dios no se pueden separar su Misericordia de su Justicia. Nuestros pecados y la gravedad de la ofensa hecha, así como el daño ocasionado por ellos con sus consecuencias, no pueden ignorarse cuando se busca la misericordia de Dios.
Tiene que haber humildad, arrepentimiento, deseo de hacer reparación, y propósito de enmienda cada vez que uno se acerca a Dios pidiéndole el perdón de nuestros pecados mientras al mismo tiempo apelamos a su infinita bondad. Estas condiciones que representan el temor de Dios son condiciones indispensables para obtener la misericordia de Dios (lo dice claramente la Santísima Virgen en su cántico del Magnificat).
Estas condiciones son completamente ignoradas en la devoción propuesta por Sor Faustina. Este arrepentimiento, reparación, y penitencia es precisamente en lo que tanto insistió la Santísima Virgen María en sus grandes apariciones de La Salette, Lourdes y Fátima como condición indispensable para poder obtener la misericordia y el perdón de Dios.
¿Qué Dios me perdone? No me parece un pecado denunciar falsas revelaciones privadas que tienen un claro origen diabólico. Tómese la molestia de investigar, y lo podrá comprobar: 1. youtube.com/watch?v=qBZ37JM2hco - 2. youtube.com/watch?v=jZhHlNyGs0o - 3. Divine Mercy Devotion
Se debe recordar de que la devoción de la Divina Misericordia fue prohibida de manera definitiva por la Iglesia Católica. La Iglesia colocó el diario de la Hermana Faustina Kowalska en el índice de libros prohibidos, por iniciativa del Papa Pío XII. Estas decisiones son parte del magisterio infalible de la Iglesia. El Santo Padre consideró la obra de Sor Faustina como un peligro contra la Fe católica a causa de las “apariciones” que tuvo y de los mensajes que ella recibió, varios de los cuales están en franca oposición con la fe católica.
Apoyado de esto, por orden del Santo Padre, el Santo Oficio, reunido en sesión plenaria el 19 de noviembre de 1958, declaró lo siguiente:
1. El aspecto sobrenatural de las revelaciones hechas a Sor Faustina no son evidentes.
2. Ninguna fiesta de la Divina Misericordia debe establecerse.
3. Está prohibido divulgar las imágenes y escritos que propagan esta devoción de acuerdo a la manera que fue recibida por Sor Faustina.
Totalmente contrario a esta decisión de la Iglesia están las palabras de “Jesús” en el Diario: “Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá” (No. 48, Diario).
Un segundo decreto del Santo Oficio hecho el 6 de marzo de 1959 ratificó lo anterior, pidiendo además a los obispos del mundo actuar en dicha dirección. Esta oficina estaba bajo el control directo del Papa, y era la responsable de mantener la pureza de la Doctrina Católica protegiéndola de las falsas o peligrosas doctrinas.
La razón de esta prohibición se debe a que el diario de Sor Faustina hace mucho énfasis en la Misericordia de Dios minimizando al mismo tiempo la realidad de la Justicia Divina. La Iglesia nunca había permitido que se adorase la misericordia divina sin hacer alusión explícita a su justicia. En Dios no se pueden separar su Misericordia de su Justicia. Nuestros pecados y la gravedad de la ofensa hecha, así como el daño ocasionado por ellos con sus consecuencias, no pueden ignorarse cuando se busca la misericordia de Dios.
Tiene que haber humildad, arrepentimiento, deseo de hacer reparación, y propósito de enmienda cada vez que uno se acerca a Dios pidiéndole el perdón de nuestros pecados mientras al mismo tiempo apelamos a su infinita bondad. Estas condiciones que representan el temor de Dios son condiciones indispensables para obtener la misericordia de Dios (lo dice claramente la Santísima Virgen en su cántico del Magnificat).
Estas condiciones son completamente ignoradas en la devoción propuesta por Sor Faustina. Este arrepentimiento, reparación, y penitencia es precisamente en lo que tanto insistió la Santísima Virgen María en sus grandes apariciones de La Salette, Lourdes y Fátima como condición indispensable para poder obtener la misericordia y el perdón de Dios.
Siempre es prudente pedir perdón a Dios porque abundan los errores y juicios temerarios, sólo Dios no se equivoca jamás. Humildemente pediré por vos, Dios le ilumine.