PROGRAMA ESPECIAL- "Tú serás Rey" (Beato Anacleto González Flores)
El 20 de noviembre la Iglesia ha colocado en el calendario litúrgico la conmemoración de Anacleto González Flores y sus compañeros mártires que este año coincide con la fiesta de Cristo Rey a la que él era tan devoto, sin embargo, hoy quiero destacar su figura como ciudadano y como humanista que inspirado en el Evangelio luchaba por la superación de los individuos, pero siempre enfocado al trabajo organizado para que se reflejara en un México libre y justo. Anacleto, un mexicano al que la Revolución no pudo vencer y Lic. Anacleto González Flores www.acjm.50webs.com/hist/AnacletoGonzalezF.html
Viva Cristo Rey y Nuestra Señora de Guadalupe y todos los valientes Mártires del Señor !!!
BEATA SAULEDA (verge i màrtir)
LA HISTÒRIA DE L'AMOR QUE VA VÈNCER L'ODI
Síntesis en Word, en català
Tercera parte del Libro, Memorias, una aventura de fe y de amor (pdf)
El Testimonio admirable de los mártires 1/3 (power point)
(versió catalana, en preparació)
El testimonio admirable de los mártires 2/3
(la Vida de la Beata y Mártir, Josefina Sauleda)
El Testimonio admirable de los mártires 3/3
(el Martirio de la Beata y Mártir, Josefina Sauleda)
El Dolor y el Amor Co-Redentor
(versió catalana en preparació)
José Anacleto González Flores nació en Tepatitlán, Jalisco, el 13 de julio de 1888, en un ambiente de extrema pobreza.
En 1908 ingresó al seminario auxiliar de San Juan de los Lagos; pronto alcanzó grandes adelantos en las ciencias y hasta pudo suplir con creces las ausencias del catedrático, ganándose el apodo de toda su vida: "Maistro Cleto". Cuando comprendió que su vocación no era el sacerdocio ministerial ingresó en la Escuela libre de leyes. Notable pedagogo, orador, catequista y líder social cristiano, se convirtió en paladín laico de los católicos de Guadalajara.
Poseedor de vasta cultura, escribió algunos libros llenos de espíritu cristiano, así como centenares de artículos periodísticos. En octubre de 1922 contrajo matrimonio con María Concepción Guerrero, quien no asimiló el amor al apostolado de su marido; con todo fue esposo modelo y padre responsable de sus dos hijos.
Muy fiel a su prelado, el siervo de Dios Francisco Orozco y Jiménez, propuso a los católicos la resistencia pacífica y civilizada a los ataques del Estado contra la Iglesia; constituyó por ese tiempo la obra cumbre de su vida, la Unión Popular, que llegó a contar con decenas de miles de afiliados.
Al finalizar el año 1926, después de haber agotado todos los recursos legales y cívicos habidos, y ante la inminente organización de la resistencia activa de los católicos, apoyó con su prestigio, su verbo y su vida, los proyectos de la Liga nacional defensora de la libertad religiosa.
Alimentado con la oración y la comunión diaria, fortaleció su espíritu para dar su voto con sangre por la libertad de la Iglesia católica. La madrugada del 1 de abril de 1927 fue aprehendido en el domicilio particular de la familia Vargas González; se le trasladó al cuartel Colorado, donde se le aplicaron tormentos muy crueles; le exigían, entre otras cosas, revelar el paradero del arzobispo de Guadalajara: "No lo sé, y si lo supiera, no se lo diría", respondió. Los verdugos, bajo las órdenes del general de división Jesús María Ferreira, jefe de operaciones militares de Jalisco, descoyuntaron sus extremidades, le levantaron las plantas de los pies y, a golpes, le desencajaron un brazo.
Antes de morir, dijo a Ferreira: "Perdono a usted de corazón, muy pronto nos veremos ante el tribunal divino, el mismo juez que me va a juzgar, será su juez, entonces tendrá usted, en mi, un intercesor con Dios". El militar ordenó que lo traspasaran con el filo de una bayoneta calada. Su muerte hundió en luto a los tapatíos.