Con motivo de su visita al Vaticano el 29 de octubre, las agencias de prensa informaron que Joe Biden había hablado sobre el contenido del encuentro, y que Francisco lo había calificado de "buen católico", invitándolo a "seguir comulgando". Resulta desconcertante que, hasta la fecha, no haya salido ningún comentario aclaratorio de la Oficina de Prensa del Vaticano. Esto sugiere que las palabras de Joe Biden son ciertas, y que Bergoglio efectivamente las dijo.
Incluso si las declaraciones de Biden se corresponden perfectamente con los exabruptos inapropiados de Jorge Mario Bergoglio -que llamó "gran italiana" a [Emma Bonino] una notoria abortista radical-, está claro que tales declaraciones son un escándalo sin precedentes, porque no condenan las posiciones de una figura política a favor del aborto. Desmienten la posición invariable del Magisterio de la Iglesia y suenan como una descarada invitación a cometer sacrilegio y a profanar la Santísima Eucaristía recibiéndola en estado de pecado público y manifiesto.
Exhorto a los fieles a que, en la fiesta instituida por Pío XI en honor del Reinado Social de Nuestro Señor Jesucristo, recen a la Divina Majestad para que la Iglesia de Cristo sea la primera sociedad, entre las afligidas por la crisis actual, en la que vuelva a reinar Jesucristo, ahora sustituido por los ídolos de la ideología globalista.