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La diferencia entre vejación, obsesión, posesión, infestación diabólicas – habla don Amorth...

¿Cuáles son los trastornos que el diablo puede causar a los hombres, siempre y cuando estén vivos? No es fácil encontrar los escritos que tratan este tema, también porque falta un lenguaje común en el que todo el mundo está de acuerdo. Me esfuerzo entonces por especificar el sentido de las palabras que utilizo aquí y en el resto del libro.
Hay una acción ordinaria del demonio, la que se dirige a todos los hombres: la de tentarlos al mal. También Jesús aceptó esta condición humana nuestra, dejándose tentar por Satanás.

No nos ocuparemos ahora de esta nefasta acción diabólica, no porque no sea importante, sino porque nuestro objetivo es ilustrar la acción extraordinaria de Satanás, la que Dios le permite sólo en determinados casos. Esta segunda acción se puede clasificar en cinco formas diferentes.

1— Los sufrimientos físicos causados por Satanás externamente. Se trata de fenómenos que leemos en tantas vidas de santos. Sabemos cómo San Pablo de la Cruz, el cura de Ars, el padre Pío y muchos otros han sido golpeados, flagelados, golpeados por demonios. Es una forma en la que no me detengo porque en estos casos nunca hubo una influencia interna del demonio en las personas afectadas y jamás hubo necesidad de exorcismos. Como máximo, intervino la oración de personas consciente de lo que ocurría. Prefiero detenerme en las otras cuatro formas, que interesan directamente a los exorcistas.

2— La posesión diabólica. Es el tormento más grave y tiene lugar cuando el demonio toma posesión de un cuerpo (no de un alma), haciéndolo actuar o hablar como él quiere, sin que la víctima pueda resistir y, por lo tanto, sin que sea moralmente responsable. Esta forma es también la que se presta mayormente a fenómenos espectaculares, como los puestos en escena por la película El exorcista, o como los signos más llamativos indicados por el Ritual: hablar nuevas lenguas, demostrar una fuerza excepcional, revelar cosas ocultas. Tenemos un claro ejemplo evangélico en el endemoniado de Gerasa. Pero es muy claro que existe toda una gama de posesiones diabólicas, con grandes diferencias por gravedad y por síntomas. Sería un grave error fijarse en un único modelo. Entre tantos, exorcizó a dos personas afectadas por posesión total; durante el exorcismo permanecieron perfectamente mudos e inmóviles. Podría citar varios ejemplos con fenomenologías muy diferentes.

3— La vejación diabólica, es decir, trastornos y enfermedades de muy graves a poco graves, pero que llegan a la posesión, a hacer perder el conocimiento, a hacer acciones o pronunciar palabras de las que no se es responsable. Un ejemplo bíblico: Job no tenía posesión diabólica, pero se vio gravemente golpeado en sus hijos, en sus bienes, en su salud. La mujer encorvada y el sordomudo curados por Jesús no tenían una posesión diabólica total, sino la presencia de un demonio que les provocaba esos trastornos físicos. Ciertamente, san Pablo no estaba endemoniado, pero tenía una vejación diabólica que consiste en un trastorno maléfico: “y para que la grandeza de las revelaciones no me envanezca, tengo una espina clavada en la carne [era evidentemente un mal físico], un ángel de Satanás que me hiere” (2 Cor 12, 7). Así que no hay duda de que el origen de ese mal era dañino. Las posesiones son todavía absolutamente raras hoy, pero nosotros los exorcistas encontramos en gran cantidad a personas golpeadas por el demonio en la salud, en los bienes, en el trabajo, en los afectos... Está muy claro que diagnosticar la causa maléfica de estos males (es decir, determinar si se trata de una causa malvada o no) y curarlos, no es en absoluto más simple que diagnosticar y curar de posesiones verdaderas y propias. Podrá ser diferente la gravedad, pero no la dificultad para entender y el tiempo necesario para sanar.

4— La obsesión diabólica. Se trata de asaltos imprevistos, a veces continuos, de pensamientos obsesivos, a veces incluso racionalmente absurdos, pero de tal manera que la víctima no está en condiciones de liberarse de ellos. Por ella la persona afectada vive en constante estado de postración, de desesperación, de tentaciones de suicidio. Casi siempre las obsesiones influyen también en los sueños. Se me dirá que éstos han sido morbosos, competencia de la psiquiatría. También para todos los otros fenómenos puede haber explicaciones psiquiátricas, parapsicológicas o similares. Pero son casos que salen completamente de la sintomatología constatada por estas ciencias, y que revelan síntomas de segura causa maligna o presencia maligna. Son diferencias que se aprenden con el estudio y con la práctica.

5 — Por último, existen las infestaciones diabólicas: en casas, objetos, animales. No me extiendo ahora sobre este aspecto, que mencionaremos en el curso del libro. Me basta fijar el sentido que doy al término infestación. Prefiero no referirlo a las personas, que en cambio refiero a los términos: posesión, vejación, obsesión.

¿Cómo podemos defendernos de todos estos posibles males? Digamos inmediatamente que, aunque la consideramos una norma deficiente, en estricto rigor los exorcismos son necesarios, según el Ritual, sólo para la posesión verdadera y propia. En realidad, los exorcistas nos ocupamos de todos los casos en los que se reconoce una influencia maligna. Pero para los otros casos, que no son la posesión, deberían bastar los medios comunes de la gracia: la oración, los sacramentos, la limosna, la vida cristiana, el perdón de las ofensas, el recurso constante al Señor, a Nuestra Señora, a los santos, a los ángeles. Y es en este último punto que queremos parar aquí.

Extraído de:
Don G. Amorth, Un esorcista racconta, Edz. Dehoniane, Roma 1991, pp. 30-33

Publicado originalmente el 14 de marzo de 2018 en: La differenza tra vessazione, ossessione, possessione, infestazione diabolica - parla don Amorth...

Traducción al español por: José Arturo Quarracino
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apostolesdemaria

Necesitan un MEGA EXORCISMO, como dicen por ahí... Y Seguramente, ducha con agua exorcizada..., la modernista no les funciona.

jamacor

¿Habrá que hacer un gran exorcismo en las estancias vaticanas? ¿Por que no comenzar por el Vértice de la Pirámide y sus colaboradores más íntimos?