"Canto a mi Viña"
CANCIÓN LA NADA DEL JARDÍN:
Fácil es cantar bajo un ánimo querido y sentido por Dios. En los escritos de los místicos, santa Teresa y san Juan de la Cruz, santa Clara y san Francisco, muchos escritores, comprenden su vocabulario en la totalidad y la nada. Quien a Dios tiene nada le falta; sólo Dios basta.
Es el cántico de las criaturas que sienten la proximidad de Dios creador. El hermano sol, la hermana luna, el agua y la tierra que son madres y hermanas. Todo, como dicen los Salmos, viene a ser sentido y visto como plenitud que llena y cubre, y con suficiencia se clama: si el Señor está conmigo, nada temo; el Buen Pastor es mi seguridad, es quien me ofrece ríos de agua viva, pastos tiernos y constantes.
El cantar de los cantares se respira en la misma música, en la letra, en la voz. Si Dios nos tiene, la seguridad es total. Si tenemos a Dios, la plenitud es más que un desierto por todos los ojos, la proximidad de un río caudaloso, que satisface.
Quien a Dios tiene nada le falta. Solo Dios basta.
Habla, experimenta, cree, asegura. El todo y la nada. Tan cercanos y verdaderos, como ser y experiencia. Cree y canta, confía y confiesa. Dios es el Total Bien. Teniendo a Dios, no vacila delante de la pequeñez o escasez de las cosas.
Fr. Victorino Terradillos Ortega, franciscano.
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