Francisco fue inundado por llamadas telefónicas de cardenales y obispos después que el jueves a la tarde dispusiera el cierre de todas las iglesias de Roma, por miedo al coronavirus.
Según el sitio web LaNuovaBq.it, ésta fue la gota que rebalsó el vaso, porque “muchos” obispos ya estaban enojaos por la suspensión de todas las Misas.
Una fuente en el Vaticano calificó a la medida de signo que la Iglesia “ya no tiene ninguna relevancia”.
KNA, la agencia de noticias de la Conferencia Episcopal Alemana, informó que “muchos” sacerdotes consideraron abrir en secreto sus iglesias.
Las diócesis de Bérgamo, Milán, Florencia, Nápoles y Palermo decidieron mantener abiertas las iglesias bajo ciertas condiciones
El cardenal de la Curia, Konrad Krajewski, abrió personalmente el viernes a la mañana la iglesia de la que es titular, Santa María Inmaculada en el Esquilino.
Horas más tarde, Francisco corrigió su decisión.
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