Reverendo Murray: La excomunión de la FSSPX es un «lío canónico»
Dos mecanismos canónicos
El reverendo Murray distingue entre las sanciones automáticas (latae sententiae) y las sanciones impuestas (ferendae sententiae), que requieren un proceso judicial o administrativo.
El cardenal Víctor «Tucho» Fernández no impuso la excomunión, sino que declaró que ya se había incurrido en una pena automática, ya que la consagración de obispos sin mandato papal conlleva la excomunión según el derecho canónico.
El decreto excomulga únicamente a seis obispos
La crítica principal del reverendo Murray: el decreto solo nombra a seis obispos, mientras que la nota explicativa se refiere a sacerdotes y laicos. Sin embargo, una nota no puede ampliar legalmente el alcance de un decreto.
La nota califica a los sacerdotes de «cismaáticos», pero el propio decreto nunca los declara excomulgados.
Dado que un decreto penal debe especificar quién cometió qué delito y cuándo, y esto se omitió, el reverendo Murray concluye que los sacerdotes de la FSSPX no han sido excomulgados legalmente.
Teóricamente, podrían haber incurrido en una pena automática, pero esto no se ha establecido jurídicamente.
La asistencia de laicos a la misa no es suficiente para la excomunión
La nota explicativa advierte contra la «adhesión formal» al cisma, pero el Derecho canónico exige un acto externo identificable, no meramente una actitud interior.
El mero hecho de asistir a las misas de la FSSPX no constituye una adhesión formal, y el decreto nunca define qué conducta incurriría realmente en la pena.
La nota explicativa no puede prevalecer sobre la legislación vigente
Murray sostiene que una nota no puede crear nuevas sanciones ni revocar la legislación papal vigente.
El Papa Francisco concedió a los sacerdotes de la FSSPX facultades para oír confesiones y oficiar matrimonios. Solo el Papa (o una autoridad equivalente) puede revocar dichas facultades. Por lo tanto, la nota no puede invalidar las confesiones ni los matrimonios de la FSSPX.
Ambigüedad sobre la «plena comunión»
Por último, Murray señala que los documentos dan por sentado que muchos laicos ya carecen de plena comunión; sin embargo, a falta de herejía, cisma o una pena canónica declarada, la pérdida de la comunión no puede simplemente presumirse.
Concluye que los documentos confunden el lenguaje eclesiológico con la situación jurídica real.
Traducción IA