Ayuno y espiritualidad - Padre Fortea.
VIERNES ayuno penitencia por la PAZ Y LA CONVERSION DEL MUNDO(ANTE LO QUE ESTA PASANDO Y SE VIENE)
PURIFIQUEMOSNOS HACE FALTA ...
PADRE FORTEA : "AYUNO"
Salvo dos días en cuaresma, no es obligatorio ayunar. Pero la Iglesia nos anima a hacerlo. Las siguientes posibilidades ayudarán a que todos puedan unirse a la penitencia del ayuno o la abstinencia.
El ayuno tiene indudables efectos espirituales. Uno de ellos es que llena al alma de gusto por las cosas del Reino de los Cielos. Con una medida tan simple, es siempre sorprendente como el espíritu se fortalece.
Si quereis hacer también vosotros esta santa práctica que Jesús nos enseñó con su vida, sabed que a mi entender hay tres tipos de ayuno:
El ayuno eclesiástico: Es el de el Miércoles de Ceniza o el Viernes Santos. Consiste en hacer una sola comida normal en el día, y una frugal colación a la hora del desayuno y de la cena. Por ejemplo, una fruta, o un poco de pan, o un yogur.
El ayuno a pan: Consiste en hacer tres comidas al día, pero sólo a pan y agua.
El ayuno de la cena: Consiste en irse a la cama sin cenar. Este ayuno se puede hacer dos o tres veces a la semana. Pudiéndose tomar una fruta a la hora de la cena si se desea. Otras personas pueden preferir el ir al trabajo sin desayunar. Muchos os dirán que ir sin desayunar es una locura: que no se rinde, que después comes más, etc. Pero en las iglesias orientales ésta es una práctica común.
Este tercer ayuno es el más ligero de todos, y por tanto es un buen modo de comenzar esta práctica. Además, si vienen muchas tentaciones de romperlo, se puede huir. Es decir, se puede salir de casa a dar un paseo, o visitar a un amigo. En las grandes ciudades a veces hay iglesias con exposición del Santísimo Sacramento por la noche.
El ayuno lo hacemos por Dios. Lo importante es el agradecimiento de Dios, pero también tiene beneficios para el cuerpo. Sabed que una noche sin cenar, es medio kilo menos al levantaros por la mañana.
Si el ayuno parece una medida muy dura para empezar, se puede hacer penitencia practicando la abstinencia. Os ofrecemos tres formas de practicar la abstinencia.
Abstinencia de carne: No comer carne durante todo el día. También se puede practicar de forma más estricta, sólo comiendo vegetales ese día.
Abstinencia de pan: A algunas personas les resulta más sencillo abstenerse de pan e hidratos de carbonos, es decir, pastas y patatas. Este ayuno es recomendable para esas personas que ese día quieren perder algunas calorías.
Abstinencia de refrescos: No beber refrescos, ni café, ni nada que no sea agua. Otras personas pueden preferir el ofrecer la abstinencia de dulces. Otras pueden ofrecer el no comer nada entre horas.
El Ayuno en el Nuevo Testamento:
Con insistencia. Lucas 2, 37: "(Ana) no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios con ayuno y oraciones"
Preparación para imponer manos. Hechos 13,3 --"la comunidad después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron" (a Pablo y Bernabé en misión)
Para encomendar alguien al Señor. Hechos 14,23 --"designaron presbíteros en cada iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor"
Para completar las tribulaciones de Cristo. Col 3,3 --"me alegro de los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia"
Para ser vencedores. 1 Cor 9,25 "los atletas se privan de todo y eso por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible."
Para vencer la carne Gal 5,17 "pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais"
El ejemplo de Jesús
Para vencer el demonio. Marcos 9,29 -"esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno"
Mateo 4 y Lucas 4: Nos revelan a Jesús en el desierto orando y sin comer ni beber nada por cuarenta días.
las tentaciones en el desierto:
En Mateo 4 encontramos muchas enseñanzas necesarias para la vida espiritual. Me voy a concentrar en las que creo apoyan la importancia del ayuno.
Jesús recibe el Bautismo, el Espíritu Santo desciende sobre el, y se oye una voz, que dice "este es mi Hijo amado". (Toda una experiencia bella y muy espiritual) Inmediatamente ese mismo Espíritu lo lleva al desierto (lugar solo, árido, peligroso, sin provisiones de ninguna clase), a ser tentado por el demonio. El desierto es necesario para que el Señor pueda hacer grandes cosas en nosotros, El siempre se ha revelado a su pueblo de manera extraordinaria durante el desierto y también siempre ha preparado a su pueblo para la misión durante el desierto.. Pero, precisamente por esto, también el demonio, allí, libra una gran batalla, para obstaculizar lo que Dios quiere hacer.
Jesús, se prepara para esta batalla, con oración y ayuno de cuarenta días y noches. ¿Como no prepararnos nosotros para la batalla que se libra en nuestras vidas y en el mundo contemporáneo?. Nos preparamos con oración y ayuno.? Cuando mas tentados nos sintamos, mas debemos de orar y ayunar.
Los Israelitas son liberados de Egipto y llevados por el desierto hacia la tierra prometida. Al poco tiempo de haber sido sacados de Egipto y de caminar por el desierto, se les iban agotando las fuerzas. Entonces se rebelaron contra Moisés. Tenían hambre y sed y exigían que les proveyera. El Señor hace el milagro del maná y de hacer brotar agua de la piedra.
Jesús ayuna, y con su ayuno, repara por las quejas y las injurias que los israelitas hicieron al Señor en el desierto.
La Biblia nos presenta numerosos ejemplos de ayuno en diferentes situaciones:
Intercesión general para lograr auxilio del Señor
Salmo 109,24 - ayuno hasta debilitarse las rodillas.
En arrepentimiento y para evitar castigo:
La ciudad de Nínive ayuna colectivamente al escuchar la predicación de Jonás (Jonás 3,4-7)
Joel 2,12 "volved a mi de todo corazón, con ayuno, con llanto, con lamentos"
En caso de peligro:
Deuteronomio 10,10 "en cuanto a mi, me estuve en el Monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches, en ayuno. También esta vez me escucho Yahveh y renuncio a destruirte".
Saúl ayunó ante la batalla con los filisteos (Cf. I Samuel 28, 20-22)
Ajab ayunó al escuchar la profecía de desgracia pronunciada por Elías (I Reyes 21, 27)
Josafat ayunó cuando las naciones le hicieron la guerra (II Crónicas 20, 3-4)
David ayunó ante la persecución injusta. Ayuna y hace penitencia (Salmo 35,13)
Ante la amenaza de Nabucodonosor, los Israelitas ofrecen alabanzas, intercesión, penitencia y ayuno. El Señor oyó sus voces y vio su angustia. (Judit 4, 9-15)
Ester 4,16 Ester dice a Mardoqueo: "vete a reunir a todos los judíos que hay en Susa y ayunad por mi. No comáis ni bebáis durante tres días y tres noches. También yo y mis siervas ayunaremos. Y así, a pesar de la ley, me presentare ante el rey; y si tengo que morir, moriré". (Ester va a ir ante el rey a defender a su pueblo que estaba condenado a morir. Va a desenmascarar al enemigo. Pareciera la petición de la Virgen en Fátima, se aparece con una estrella en su vestido. Ester: estrella)
Ante decisiones y actos importantes:
Éxodo 34,28 --Moisés está cuarenta días y cuarenta noches, si comer pan, ni beber agua. Y escribió las nuevas tablas de la ley.
Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.» Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron. (Hechos 13, 2-3)
"Designaron presbíteros en cada Iglesia y después de hacer oración con ayunos, los encomendaron al Señor en quien habían creído". (Hechos 14,23)
En la batalla contra el demonio
Mc 9, 29 "esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno"
El beneficio del ayuno en la batalla se deduce también de estos pasajes:
Col 1, 24 "Ahora me alegro por los padecimientos que soporto por vosotros, y completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia"
1 Cor 9, 25 "los atletas se privan de todo y eso por una corona corruptible, nosotros, en cambio, por una incorruptible."
Gal 5, 17 "pues la carne tiene apetencias contrarias al espíritu y el espíritu contrarias a la carne, como entre si antagónicos, de forma que no hacéis lo que quisierais"
En caso de duelo:
Los hombres de Yabes de Galaad ayunaron por siete días después de enterrar a Saúl y sus hijos
(I Samuel 31,13)
David ayunó al conocer la muerte de Saúl y Jonatán (II Samuel 1, 12) y al enterarse que Abner había muerto (II Samuel 3, 35)
Después de un desastre:
Los israelitas ayunaron cuando fueron derrotados por los benjamitas (Jueces 20, 26)
El profeta Joel proclama el ayuno público tras una plaga. (Joel 1, 14)
Día de expiación
Era día anual de ayuno para los israelitas. (Levítico 16, 29-30: "ayunareis..porque en ese día se hará expiación por vosotros para purificaros". Además de ese día, los reyes o profetas podían llamar a un día especial de ayuno.
Después de la destrucción del Templo y del exilio en Babilonia se instituyeron al menos cuatro días de ayuno: el ayuno en el cuarto mes (el día noveno de Tammuz, cuando las murallas de Jerusalén fueron tomadas por los babilonios); el ayuno del quinto mes (cuando el Templo fue incendiado del séptimo al décimo día del mes); el ayuno del séptimo mes (en memoria del asesinato de Guedalías en el año nuevo) Jer 41, 1-2; y el ayuno del décimo mes (el noveno día cuando Jerusalén fue sitiado por los Babilonios (Zac 8,19).
Ayuno personal
Los salmos invitan frecuentemente al ayuno personal en ocasiones de dificultad: salmos 35, 69, 109. Ver también: Daniel 9,3s.; 10,3; Esdras 10,6; Nehemías 1,4.
La práctica del ayuno era frecuente en el judaísmo del primer siglo y aparece en el NT, especialmente con los discípulos de Juán Bautista (Mc 2,18). Jesús ayunaba (Cf Mt 4) y su advertencia a no manipular esta práctica para atraer atención (Cf Mt 6,17); Lc 18,12) no debe interpretarse como un rechazo. Como los profetas, Jesús enfatizó la contrición y el arrepentimiento como la esencia del ayuno.
Un comentario más de malemp
Oración, ayuno y limosna
Los Padres de la Iglesia explican que debe unirse estas tres.
La Iglesia recomienda el ayuno (cf. Canon 1249) como ayuda al dominio de las pasiones y como reparación de los pecados. El ayuno siempre ha sido y es parte de la ascética católica. No fue rechazado, como dicen algunos, por el Concilio Vaticano II