MES DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO-DIA VEINTIOCHO (antigua devocion 1863)
DIA VEINTIOCHO
Rezo del Santo Rosario por los difuntos
MEDITACION. Gratitud de las almas del Purgatorio para con sus bienhechores.
PUNTO PRIMERO.
La Sagrada Escritura nos refiere que el sumo sacerdote Onías y el gran profeta Jeremías no olvidaron después de muertos a sus compatricios. Viose al primero hacer al Dios de Israel ardientes súplicas por su pueblo, y del segundo cuenta el sagrado texto que oraba por su patria. El interés que manifestaron estos dos insignes campeones de la antigua Alianza estando en el seno de Abraham, no es más que una imágen de la solicitud Iglesia purgante en favor de la militante del Purgatorio están continuamente enviando al trono del Eterno abrasados suspiros y ardorosas súplicas para que nos mire con ojos propicios. Puede decirse que esta es la ocupación de aquellas almas; rogar incesantemente por nosotros. Hagamos, pues, otro tanto por ellas.
PUNTO II
No solo el vinculo de la religión y de la caridad en que consiste la comunión de los Santos, sino muy especialmente la gratitud, impele a aquellas almas a pagar los sufragios de los hombres con variada multiplicidad de auxilios. En el Purgatorio no hay tanta diversidad de afectos ni tanta distracción de pensamientos como en el mundo. Allí el único pensamiento es Dios; allí todos los afectos van a parar a Dios; y aquellas almas fervorosísimas no tienen más blanco para todos sus deseos y afecciones que su divino Esposo, y cuanto puede concurrir a satisfacerles tan santa y viva ansia; por lo cual, si los sufragios de los hombres les aceleran la dicha de poseer a su Dios, es tan vehemente la ternura con que corresponden a sus bienhechores, que hasta se olvidan de sí mismas, no atendiendo más que a conseguirles las mas dulces bendiciones del Padre de las misericordias. ¡Dichoso quien llegue a merecer la gratitud de las almas del Purgatorio!
PUNTO III
Librarnos de desgracias, aumentarnos los bienes, prolongarnos los dias de la vida, tales son las principales bendiciones que nos alcanzan las almas del Purgatorio. Viviendo en un destierro, jamás creamos vernos libres de todo género de males; pero de muchos nos preservamos por la piedad divina y merced a la intercesión de aquellas almas benditas. Demosles como uno, y ellas nos retribuyen como ciento; unas veces visiblemente, y otras sin que lo percibamos; ora haciendo prosperar nuestros intereses, ora obteniéndonos el inapreciable beneficio de la concordia doméstica y del buen nombre en el público. De modo que el hombre piadoso para con las almas del Purgatorio nadará en la abundancia y en la paz, y gozará, dice David, de larga vida, y le conservará el Señor la salud, y le vivificará en medio de la mortandad de los pueblos, y le hará dichoso, no solo durante los días de su peregrinación sobre la tierra , sino hasta en su descendencia. Ved, pues, un medio de hallar la felicidad que cabe en este valle de lágrimas; ved lo que se consigue con la piedad para con las almas del Purgatorio, las cuales, sumamente agradecidas; no dejarán de alcanzarnos las gracias que nos sean mas necesarias.
ORACION.
¡Oh cuántas son, Señor, las gracias de que necesitamos! Con toda verdad puede asegurarse que nuestra necesidades universal, pues por nosotros mismos nada podemos, nada tenemos, y una de nuestras grandes miserías es no conocer nuestra pobreza, y el pediros poco y el no acertar a pediros con los requisitos de una verdadera oración, Ahora, Señor, buscamos para con vuestra divina Majestad intercesores que amais sobremanera; las almas del Purgatorio, tan empeñadas en nuestro, favor como gratas a vuestros ojos. De lo profundo de su cárcel os representan nuestra indigencia pidiéndoos las gracias necesarias para remediarla. Miradnos, pues, con vuestra antigua misericordia por lo mucho que os agradan esas vuestras afligidas esposas, mientras nosotros hacemos cuanto está a nuestro alcance por socorrerlas con todo género de sufragios.
EJEMPLO.
Entre los muchos rasgos de la generosa beneficencia de Eusebio, duque de Cerdeña, se cuenta el de haber destinado para socorro de las almas del Purgatorio todas las rentas de una de sus más ricas ciudades. Cayó esta en poder de Ostorgio, poderoso Rey de Sicilia, que codiciando gloria y riquezas marchó contra ella con respetable ejército y logró sojuzgarla. Tan infausta conquista sintió Eusebio mas vivamente que si hubiese perdido la mejor parte de su ducado; y alentado más que por su valor militar por un santo entusiasmo, hijo de su ardiente piedad, voló a recuperarla con la gente de guerra que le fue posible reunir. Muy inferior, al contrario, era el ejército del duque; sin embargo, marchaba valeroso con la confianza de que la desigualdad de las fuerzas quedaría compensada con la santidad de la causa que iba a defender. Llegó el día de la batalla, y mientras ambos ejércitos se disponían para el combate, se dió parte a Eusebio de que además del de Ostorgio había aparecido un nuevo ejército vestido de blanco y con banderas del mismo color. Tan inesperado suceso desconcertó al principio al piadoso duque,que haciendo alto ,envió cuatro de a caballo a saber si venia como amigo ó como enemigo. Pero al mismo tiempo partieron de las filas de aquel otros cuatro de a caballo, los cuales declararon que era milicia del cielo que acudía al socorro del duque para recuperar la ciudad de los sufragios; y poniéndose de acuerdo los dos ejércitos aliados, marcharon contra el usurpador. Pasmose Ostorgio al ver el doble ejército, y habiendo llegado a sus oídos que el que vestía de blanco era milicia celestial, al momento pidió la paz, ofreciendo la restitución de la ciudad y el resarcimiento duplicado de todos los daños que hubiere hecho. Concluyose la paz con tan ventajosas condiciones; y mientras el duque daba gracias al prodigioso ejército por su oportunísimo socorro, su jefe le manifestó que todos aquellos soldados eran almas que él había sacado del Purgatorio, las cuales velaban incesantemente por su felicidad. Este prodigio no podía menos de encender el corazón del buen duque en más viva caridad para con las almas del Purgatorio, por cuyo medio alcanzó siempre señaladas mercedes, las cuales no nos faltarán, por cierto, si en socorrerlas ponemos toda nuestra solicitud. (Fr. Alessius Segala, in Triumph. Anim., part. 1, sufrag. 4, cap. II)
Rezaremos cinco Padrenuestros. Ave Marías y Requiem en memoria de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en sufragio de los fieles difuntos, suplicando al Eterno Padre que se apiade de sus almas por la sangre que derramó su divino Hijo, diciendo cinco veces
JACULATORIA.
Eterno Padre, por la preciosísima Sangre de Jesus, misericordia.
Padrenuestro, Ave María y Requiem.
SUFRAGIO
Posui orineo custodian... bbmutui, el humi lialussum, el siluià bonis. (Psalm. xxxVIII,2)
El silencio puede ser muy buen sufragio para las almas del Purgatorio
Duranno fue lanzado al Purgatorio por algunos dichos burlescos, y para que alcanzara cuanto antes su libertad se le permitió pedir los sufragios de sus monjes, cuyo abad creyó que el más oportuno sería un riguroso silencio que impuso por dos semanas a todos sus monjes. En efecto, transcurrido el tiempo del silencio prescrito se vió Duranno libre de sus tormentos, y vestido de gloria se apareció al abad y a los monjes dándoles gracias por haberle socorrido tan eficazmente.
Ah! Muchas veces hemos pecado por la lengua, y el Purgatorio está lleno de almas que padecen por haber hablado más de lo que era menester y salvando la valla puesta por la ley de Dios para socorrerlas, pues, y sacarlas de aquel terrible calabozo, nosotros también guardemos hoy un riguroso silencio; y estemos seguros de que cuanto mas mortifiquemos nuestra lengua, tanto más rogarán aquellas benditas ánimas por nuestra felicidad, y nos alcanzarán toda clase debendiciones y gracias. (B. Petrus Damian., epist. 14 ad Desiderium Abbat., cap.vn.)
Añadiremos un Padrenuestro y Ave María por los propagadores de esta devoción.
EL PURGATORIO
Hay también un lugar expiatorio
De pena, llanto y de dolor sin tasa,
Indecible penar allí se pasa,
Su nombre no es Infierno, es Purgatorio;
Es sin embargo muy consolatorio
Saber que no es eterno su elemento:
El amor y el dolor mas violento
Aflige al alma justa allí penada
SALMO 129.
De profundis clamavi ad te, Domine:
‘Domine, exaudi vocem meam.
Fiant aures tuæ intendentes
in vocem deprecationis meæ.
Si iniquitates observaveris, Domine:
‘Domine, quis sustinebit?
Quia apud te propitiatio est :
tuam sustinui te, Domine.
Sustinuit anima mea in verbo ejus:
speravit anima mea in Domino.
A custodia matutina usque ad noctem
speret Israel in Domino.
Quia apud Dominum misericordia,
et copiosa apud eum redemptio.
Et ipse redimet Israel
ex omnibus iniquitatibus ejus.
Requiem aeternam dona eis, Domine.
Et lux perpetua luceat eis.
A porta inferi. Erue, Domine, animas eorum.
Requiescant in pace. Amen.
Domine, exaudi orationem meam.
Et clamor meus ad te veniat.

Cuando se quieran hacer sufragios particulares por el alma de algún difunto, se dirá:
POR UN SOLO DIFUNTO
Inclina, Domine, aurem tuam ad preces nostras, quibus misericordiam tuam supplices deprecamur, ut animam famuli tui N. N., quam de hoc saeculo migrare jussisti, in pacis ac lucis regione constituas, et Sanctorum tuorum jubeas esse con Sortem
POR UNA SOLA DIFUNTA
Quaesumus, Domine, pro tua pietate miserere animae famulae tuae N. N., et à contagiis morta litatis exutam, in aeternae salvationis partem restitue.
ORACION POR UN SACERDOTE U OBISPO
Deus, qui inter Apostolicos sacerdotes famulos tuos, pontificali, seu sacerdotali, fecisti dignitate vigere: præsta, quæsumus, ut eorum quoque per petuo aggregentur consortio.
POR DOS O MAS DIFUNTOS
Deus, cuiproprium est misereri semper et par cere, propitiare animabus famulorum famularum que tuarum, et omnia eorum peccata dimitte ut mortalitatis vinculis absolutae, transire mereantur ad vitam
OREMUS.
Fidelium, Deus omnium Conditor et Redemptor, animabus famulorum famularumque …

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