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NECESITAMOS UN CAMBIO DE MENTALIDAD.

Queridos hermanos de todo el mundo. Me dirijo a ustedes para darles el siguiente mensaje. Desde muy temprana edad se nos ha educado para hablarnos sobre el amor de Dios, pero la pregunta es ¿vivimos en gracia? o ¿soy un buen cristiano? El buen cristiano no vocifera a los cuatro vientos que lo es, no, al contrario, lo demuestra con su vida.

Vivimos en un mundo donde el que más dinero tiene, es al que mejor trato le dan, y todo por lo que tiene. Quiero recordarles queridos amigos, que Dios vino a llamar a los pecadores y no a los justos, Dios no condena a nadie, no se deje engañar por las supersticiones del mundo. Si usted realmente quiere hablar con Dios váyase al cuarto y ore. No hay mejor método de comunicación con Dios, y créame, él lo escucha. Y todo lo que a Él se le pida, con total seguridad se lo dará.

El hombre (entiéndase que me refiero a los dos sexos) necesita bajar un poco la cabeza, ser más humilde y saber que todos los seres humanos somos iguales ante Dios. Recuerden el mensaje bíblico del himno al amor (1Co 13, 1 -13): "Si hablo las lenguas de los hombres, y aun las de los ángeles, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que retiñe. Y si tengo el don de profecía, y entiendo los designios secretos de Dios, y sé todas las cosas; y si tengo la fe necesaria para mover montañas, pero no tengo amor, no soy nada. Y si reparto entre los pobres cuanto poseo, y aun si entrego mi cuerpo para tener de qué enorgullecerme, pero no tengo amor, de nada me sirve.

Tener amor es saber soportar, ser bondadoso; es no tener envidia, no ser presumido, orgulloso, grosero o egoísta; es no enojarse ni guardar rencor; es no alegrarse de las injusticias, sino de la verdad. Tener amor es sufrirlo todo, creerlo todo, soportarlo todo.

El amor nunca dejará de ser. Un día cesarán las profecías, y no se hablará más en lenguas ni será necesaria la ciencia. Porque la ciencia y la profecía son imperfectas y tocarán a su fin cuando venga lo que es perfecto.

Cuando yo era niño, hablaba, pensaba y razonaba como un niño; pero al hacerme hombre dejé atrás lo que era propio de un niño. Ahora vemos de manera borrosa, como en un espejo; pero un día lo veremos todo como es en realidad. Mi conocimiento es ahora imperfecto, pero un día lo conoceré todo del mismo modo que Dios me conoce a mí. Hay tres cosas que permanecen: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante es el amor".

Si yo tengo amor no tengo por qué alegrarme del mal ajeno, o desearle al mal al otro, no, eso no es tener amor. Debemos estar en constante comunicación con Dios, pedirle que nos ayude, que nos dé fortaleza para afrontar el día a día, la vida no es fácil, la vida es dura, pero hermosa.

El Papa Francisco desde el inicio de su pontificado en 2013, le ha pedido al mundo un cambio, en donde dejemos atrás las ofensas, la crítica, los chismes, el fanatismo, porque son cosas que no nos llevan a nada, al contrario, nos alejan de Dios. Condenar al otro, porque es negro, mulato, gay, o lo que sea, ¿eso es de Dios? Jesús jamás condenó a nadie, y siempre le invitó a que se acercara para que viviera el amor de su Padre eterno. ¿Quién soy yo para juzgar al prójimo? ¿Soy perfecto? Le invito amigo lector, a que escuche el mensaje de la Hermana Glenda, llamado “No juzgues” Entre aquí youtu.be/syvyGyl3vf8

Puede que muchos de ustedes no concuerden conmigo, pero hay que tener en cuenta que TODOS somos hijos de Dios y debemos amarnos los unos a los otros como ÉL nos amó. El día en que haya un cambio de mentalidad, ese día cambiarán las cosas.

Saludos cordiales.
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