DIOS lo puso en una gran encrucijada...; pero GUZMÁN "EL BUENO", el Cid de las Andalucías, supo RESPONDER: "No he engendrado un hijo que vaya contra mi propia patria".
La lealtad a su rey y el amor a su Fe y a su nación (Castilla), contribuyeron a sembrar la semilla que daría lugar al fin de la Reconquista y, posteriormente, a la formación de una GRAN NACIÓN: ESPAÑA, la MADRE PATRIA que sacó al mundo de sus tinieblas.
Su sacrificio (como otros muchos en la Historia, ya sea lejana o cercana en el tiempo) permanece en la MEMORIA de todos los españoles de BIEN; menos en la de los traidores (de ayer y de hoy) hijos del MAL.