NOVEDAD EDITORIAL: CON VOZ DE DRAGÓN.
"Con voz de dragón. Francisco: ¿Vicario de Cristo o Precursor del Anticristo?" - Alejandro Sosa Laprida.Índice
Prefacio de Flavio Infante - p. 2
Nota preliminar - p. 7
La medida está colmada - p. 8
Francisco, sepulturero de Europa - p. 81
El extraño pontificado del Papa Francisco - p. 87
Francisco, el Sínodo de Obispos y los marcianos - p. 117
Francisco y la buena onda - p. 122
El proselitismo es pecado - p. 126
Crónicas de un impío - p. 131
Bergogliadas cardenalicias - p. 156
Francisco, comunista y excomulgado - p. 168
Dejate misericordiar, por Federico Mihura Seeber - p. 173
Epílogo: ¿Quo usque tandem? - p. 181
Postfacio de Augusto Espíndola - p. 182
Contratapa - p. 184
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NOTA PRELIMINAR
La mayor desgracia para un siglo o para un país, es el abandono o la disminución de la verdad. Podemos recuperarnos de todo lo demás, pero jamás se recupera uno del sacrificio de los principios. (Monseñor Freppel)
Quienquiera que ama la verdad aborrece el error y este aborrecimiento del error es la piedra de toque mediante la cual se reconoce el amor a la verdad. Si no amáis la verdad, podréis decir que la amáis e incluso hacerlo creer a los demás; pero estad seguros que, en ese caso, careceréis de horror a lo que es falso, y por esta señal se reconocerá que no amáis la verdad. (Ernest Hello)
¡Basta de silencios! ¡Gritad con cien mil lenguas! Porque por haber callado, el mundo está podrido. (Santa Catalina de Siena)
Mis centinelas son ciegos, no tienen inteligencia. Son perros mudos que no pueden ladrar. Se acuestan somnolientos, pues son amigos de dormir. (Isaías 56, 10)
Los enemigos declarados de Dios y de la Iglesia deben ser atacados y censurados con toda la fuerza posible. La caridad obliga a gritar ‘‘¡al lobo!’’ cuando un lobo se ha introducido en medio del rebaño y aun en cualquier lugar en que se lo encuentre. (San Francisco de Sales)
Que un simple feligrés, completamente ignoto y carente de pergaminos, se decida a tomar la iniciativa de publicar una recopilación de artículos atacando a quien ocupa la sede petrina podrá sin dudas ser considerado como un gesto escandaloso por algunos, lisa y llanamente demencial por otros. Y con mucha razón.
Con la salvedad siguiente: ése sería el caso en circunstancias normales en la vida de la Iglesia, las que por cierto distan muchísimo de ser las actuales. Se trataría de un acto escandaloso, insensato y merecedor de una reprobación sin atenuantes si adoptara semejante actitud ante un auténtico pastor que condujese el rebaño de Cristo hacia el Cielo, guiado por la revelación divina y por el magisterio de la Iglesia. Este opúsculo sería evidentemente imperdonable si tuviese por blanco a un pastor que protegiera a las ovejas de los falsos doctores, si cargase contra un hombre de Dios que las resguardara de las jaurías de lobos rapaces que buscan seducirlas con sus falsas doctrinas y pervertirlas con sus malos ejemplos.
Pero resulta que ésa no es la situación en la que nos hallamos. Ni remotamente. No percatarse de ello es como no ver el sol en pleno mediodía. Es por ese motivo que, en las circunstancias presentes, este acto de denuncia es no solamente justificado sino particularmente necesario. La razón es muy simple: nos encontramos ante alguien que, en vez de confirmar a sus hermanos en la fe, se dedica a escandalizarlos sin solución de continuidad, con un frenesí diabólico y dando muestras de un atrevimiento sin límites. Los hechos a los que aludo, de público conocimiento, son tan numerosos y tan elocuentes que se podrían llenar bibliotecas enteras si se consignaran en los anales del actual pontificado y se llevara una crónica meticulosa de su verborrágico e incontinente pseudo magisterio mediático.
Que «no existe un Dios católico», que «no me interesa» la religión en la que se eduque a los niños, que se puede «encontrar a Dios» en cualquier religión del «amplio abanico» existente, que Dios no hace «magia» sino que utiliza la «evolución», que Jesús no multiplicó los panes y los peces sino que enseñó a sus discípulos a «compartir», que María se rebeló contra Dios al pie de la Cruz y lo llamó «mentiroso», que lo que el mundo necesita hoy en día es una «conversión ecológica», que el proselitismo es una «solemne tontería», que la fe es incompatible con la «certeza», que la raíz de la felicidad reside en «vivir y dejar vivir» y un sinfín de otras declaraciones del mismo tenor, absolutamente inconcebibles no ya en boca de un papa, sino de cualquier cristiano…
Blasfemias escalofriantes que trasuntan una impiedad luciferina, todas ellas vomitadas por quien pasa por ser, a los ojos del mundo, nada menos que el Vicario de Jesucristo y el Soberano Pontífice de la Iglesia Católica. Ni más ni menos. Ver para creer…
En estos tiempos de confusión generalizada hay que evitar caer en la trampa sutil, falso dilema y diabólica celada, de sentirse desgarrado entre una obediencia engañosa, descarriada de su fin último, y la defensa incondicional de la fe ultrajada. Desafiar y desacreditar a la autoridad legítima es sin lugar a duda una falta grave y eminentemente reprobable. Guardar silencio ante la manifestación desembozada del misterio de iniquidad en la persona de un falso profeta y de un pastor inicuo no lo es menos.
El libro impreso: Club del Libro Cívico - Marcelo T. de Alvear 1348, local 147, CABA - Tel: 11.4813.6780 - Lunes a viernes de 12 a 19 hs. - Mail: claudio.clublibrocivico@gmail.com
CONTRATAPA
La obra devastadora perpetrada por Francisco supera lo imaginable: necesidad de una conversión ecológica; pedido de perdón a los «gays» por haber sido «discriminados» por la Iglesia; construir una «nueva humanidad» a través de la «cultura del encuentro»; la Iglesia y la Sinagoga poseen la «misma dignidad»; María y la Iglesia tienen «defectos»; Lutero no se equivocó con la doctrina de la justificación; los Estados católicos son incompatibles con el sentido de la «Historia»; los musulmanes son «hijos de Dios»; la pena de muerte para los criminales es «inadmisible»; la especie humana «se extinguirá» algún día; no existe un Dios católico; la multiplicación de los panes no tuvo lugar; Dios se sirve de la evolución y no hace «magia»; el matrimonio cristiano no es más que un «ideal»; transmitir la fe en el lenguaje de los luteranos o de los católicos es «lo mismo»; la Iglesia en el pasado tuvo «comportamientos inhumanos» pero gracias al CVII aprendió el «respeto» hacia las otras religiones. La lista es interminable. Este estudio no se propone ser exhaustivo (pero, ¿cómo podría serlo, sin adquirir proporciones enciclopédicas?): sólo tiene el modesto objetivo de pasar someramente revista a las principales aberraciones y estragos consumados por este hombre idolatrado por los medios de comunicación del sistema y adulado por todos los enemigos de la Iglesia. Las iniquidades de este pontificado son de una tal amplitud e indecencia que no puede uno impedirse el decir con el salmista: «¡Levántate, Juez de la tierra! ¡Da a los soberbios el pago de sus obras! ¿Hasta cuándo, Señor? ¿Hasta cuándo triunfarán los malvados? ¿Hasta cuándo hablarán con arrogancia y se jactarán los malhechores?» (Sal. 94, 2-4).
Libro publicado por Ediciones Cruzamante, Buenos Aires, Argentina, en octubre de 2017.
Para más amplia información ver:
1. DIEZ AÑOS CON FRANCISCO.
2. "2013-2022: Nine Years With Francis"
3. EL FALSO PROFETA DEL VATICANO - Miles Christi - 11…